El artículo El kirchnerismo se cobró la primera separación marital en Tandil a que nos referimos está en el siguiente enlace: http://www.eldiariodetandil.com/2013/05/15/el-kirchnerismo-se-cobro-la-primera-separacion-marital-en-tandil/
Básicamente, es el caso de un matrimonio que al cabo de 32 años de convivencia, se separa por encontronazos ideológicos.
Desde
este humilde blog y queriendo colaborar con el proceso informativo que los
medios conservadores llevan adelante con tanta propiedad, hemos elaborado una
serie de acotaciones y comentarios que explican la lógica de todo este suceso:
- A modo de reconocimiento, comenzaremos por señalar que la nota del enlace es un notabilísimo ejercicio de prensa en el que se toma partido, desde el vamos, por una de las partes en conflicto, la más débil, en este caso un hombre que por diferencias políticas terminó por separarse de su mujer. El hombre, anti K, la mujer, K.
- Una de las primeras observaciones que uno se hace al leer el artículo es la total ausencia de la versión de ella. Y está bien que al ser mujer se haya considerado que su opinión resulta secundaria e incluso innecesaria. Así eran las cosas en este país cuando éramos la 6ª potencia mundial.
- Como está bastante claro en la introducción del tema que el redactor efectúa antes de pasar a las declaraciones del hombre, la opinión es favorable a la postura de este: “Como un huracán que se lo lleva puesto todo, nadie parece salir indemne del kirchnerismo”. “A la manera de un tsunami enloquecido, para citar una figura que usó el filósofo Ricardo Forster en su gran libro La anomalía kirchnerista. Así ha pasado el kirchnerismo por el cuerpo de la Nación y por la vida de los argentinos, para cambiarlo todo, para trastocar las formas, los modales políticos y hasta los afectos más profundos”. ¡Como corresponde che!
- La culpa es de la mujer que se dejó abducir por esta cosa rara y peligrosa que es el kirchnerismo. El hombre, víctima del desorden provocado por un nuevo sistema político que basaría su estrategia y su táctica en la promoción del enfrentamiento, en todos los órdenes de la vida, tanto pública como privada.
- En un pasaje inolvidable de sus declaraciones la víctima del kirchnerismo explica que, en la misma medida en que su ex se iba fanatizando con los K, a él se le “iban llenando las pelotas”. Imagínense, ¡qué atrevimiento el de esta pobre mujer que se atreve a tomar partido por un sistema de gobierno que considera justo! Estas son las cosas malas que trae la democracia, como diría un buen reaccionario. Antes era más sencillo porque las mujeres se callaban y concedían. Y la casa estaba en orden.
- Luego aparece ese instrumento demoníaco al servicio de la dictadura, 678. Como la mujer insistía en ver el detestable programa, nuestro hombre terminó viendo su “A dos voces” solo en la pieza. Insoportable. Antes el hombre manejaba el control. Hombres eran los de antes.
- Ese engendro de la AUH también colaboró en el triste desenlace. Mientras nuestro decaído líder aseguraba que se trataba de un estímulo a la vagancia, su ex la tachaba de “medida más progresista” (¡¡¡¿¿¿???!!!). Ningún hombre puede soportar tanta locura toda junta.
- Pero el desenfreno de esta señora no se detuvo y pronto intentó proscribir al diario Clarín dentro del hogar. Llegó a pronunciar un terrible ultimátum: “Magnetto o yo”. Esto es fin de ciclo. Cuando la ideología amenaza los valores familiares y la obediencia debida, es que ha llegado el momento de hacer algo.
- El hombre, lógicamente, no soportaba escuchar a la arrogante y soberbia Cristina. ¿Quién sería capaz? “Una cuestión de piel”, afirma el desalojado.
- Lanata también participó del proceso separatista, pues fue su figura justiciera de prohombre del periodismo investigativo la que habría causado un desequilibrio en ella, al aparecer en pantalla un día domingo (es sabido que los K entran a convulsionar cuando el obeso héroe llena las pantallas los domingos por la noche).
Las siguientes
son las declaraciones del separado en el artículo del enlace:
“Nos separó
el kirchnerismo, aunque a usted le parezca mentira”.
“Si bien es
cierto que nunca conciliamos del todo, matizábamos las diferencias con humor.
Desde 2003 que veníamos complicados, cuando yo lo voté a Lunghi y mi esposa,
perdón, mi ex, a Bracciale. Pero ¿qué nos íbamos a imaginar entonces cómo iba a
terminar nuestra historia?”.
“Ninguna de
las cosas que son graves para un matrimonio. Ni cuernos ni muerte sexual, por
decirlo así. Nada. Veníamos bien hasta que apareció el Tuerto “Fue un proceso lento. Teresa se
fue fanatizando con Cristina al mismo ritmo con que yo me iba llenando las
pelotas, con perdón por la palabra”.
“Lo peor
es que al final ya discutíamos por cualquier cosa, pero lo más triste es que el
mejor momento de la familia se arruinaba sin remedio. A la noche cuando nos
sentábamos a cenar ella quería ver 678 y yo a A dos voces. Primero compartimos
el control remoto, en las tandas mirábamos un rato cada uno. Hasta que
inevitablemente terminábamos a las puteadas. Al final yo terminaba comiendo en
la pieza, sentado en la cama mirando el otro televisor. ¿Qué pareja puede
aguantar así?”,
“Lo peor de todo es que yo toda la vida leí
el Clarín ¿sabe? Y de un día para otro a la señora se le antojó que ese diario
nunca más iba a entrar en nuestra casa. El colmo fue lo que me dijo: ‘Elegí: o
Magnetto o yo’. Una locura total”.
“Es probable que yo con Cristina tenga una
cuestión de piel. Me parece arrogante y soberbia, no soporto escucharla. Pero
el asunto llegó a un punto sin retorno cuando en el día sagrado de cualquier
familia bien constituida, el domingo, apareció por la tele el gordo Lanata. Eso
fue el acabóse, sobre todo para Teresa”.
