Acaso su contenido no resulte del agrado de algunos que defienden las políticas del presidente de Ecuador Rafael Correa (político que cuenta con nuestra simpatía), pero contiene información que debe ser conocida para mejor participar de uno de los debates urgentes de nuestra época, en cuanto al modo de desarrollar las economías locales en Latinoamérica sin provocar un daño ecológico que deba lamentarse más tarde.
Es necesario apropiarse del conocimiento de manera discriminativa y reflexiva, sin dejarse dominar por preconceptos demasiado rígidos que terminen por provocar la inmovilidad del pensamiento.
En este blog no participamos de posturas ecológicas extremistas, como puede ser la Ecología Profunda, que postula que el ser humano es un parásito que debe ser eliminado para bien de los ecosistemas; tampoco consideramos que el desarrollo de las sociedades del subcontinente deba darse a todo costo aplicando el método extractivo sin restricciones impuestas por consideraciones humanistas o conservacionistas.
Lo que esta en discusión no es asunto menor: ¿Tienen los grupos nativos originarios derechos reales a no ser molestados en su modo natural de vida? ¿O debe primar el interés de naciones que son posteriores en el tiempo a ellos y actúan de un modo agresivo y desconsiderado?
¿La diversidad cultural es un bien a defender o preferiremos de hecho y más allá de nuestras declamaciones que un estilo de vida ultra capitalista se imponga finalmente, eliminando a los demás?
¿Lo que los indígenas de Latinoamérica saben y practican tiene una chance de sobrevivir?
Reconocemos el derecho de las naciones a buscar su desarrollo industrial; también el derecho de las minorías a vivir de acuerdo a sus creencias y costumbres.; los más poderosos han de velar por sus hermanos en desventaja, o tristes historias seguirán repitiéndose.
Yasuní ITT. Mundos perdidos, Los hijos del jaguar
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