El espacio de un chacarero rolinga, nacional y popular.

jueves, 10 de mayo de 2012

Esto sí que es fin de ciclo


Por ahí coinciden conmigo, o no. En una de esas estoy siendo injusto y la mesura se me contaminó con la irritación causada por el choque permanente de ideologías; la cuestión es que se me instaló una certeza, una valoración u opinión fuerte: “La gente de la oposición está trabajando con una sola fase, en baja tensión, con pocas luces”; digamos que no parece gente de muchas ideas, más bien de pocas, 2 o 3, una calesita ciruja con un caballito descascarado, un autito de plásticos quebrados y nada más; la oposición me parece un chico empobrecido que tuvo muchos juguetes en sus tiempos felices pero que ahora en la caja donde los guarda solo halla un avioncito a cuerda del año del mosquete, un rompecabezas con la mitad de sus piezas y un cubo mágico trabado.

¡Qué lejos quedó la supremacía cultural que supo ser su fuente de energía!

¡Pensar que apenas 25 años atrás era un gusto verlos! Gorditos, lozanos, ganadores, prepotentes, enseñando al bruto pueblo las operaciones básicas del liberalismo, o cómo ser eficientes, competitivos, extirpadores de la glándula solidaria y del órgano de la responsabilidad social…

No está quedando nada de todo aquello, como si la maldición del tango, donde todo se degrada, corrompe y decae, se hubiera cebado sobre el otrora robusto cuerpo del conservadurismo argentino.

¿De dónde les ha venido este desabastecimiento de ideas, esta opacidad de raciocinio, esta tisiquéz conceptual?

Si lo refiriéramos en términos rurales (tan caros a la derecha nacional) diríamos que son el motor de un viejo John Deere, agotado en décadas labranza, acarreo y cinchaje, o un veterano caballo de estancia que luego de muchas temporadas de arreos y atropellos quedó con los tendones flojos y el corazón inseguro.

Debe ser nomás como dice el héroe Rafael Correa (porque yo lo recuerdo mostrando el pecho e invitando a los policías rebeldes a que le disparen): “No es una época de cambios; es un cambio de época.”

En estas coyunturas históricas donde unos paradigmas son reemplazados por otros se dan estos fenómenos de raquitismo repentino de ideologías que hasta ayer nomás eran viables y dominantes; esto es lo que debe estar pasando.

Entonces, la falta de luces de la oposición no tiene remedio; a su combustible espiritual le llegó el final de la vida útil; como antiguas células que acaban de fracasar en su postrero intento reproductivo, ven que las pilitas de glucosa se van agotando y la necrosis (o la apoptosis, sería más preciso)llega; pronto serán material de deshecho a ser limpiado por los macrófagos, los recolectores de basura biológica inerte. Y esto sí que es fin de ciclo. Mejor así.

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