Este bien puede ser el
comienzo de una polémica y enfrentamiento memorables.
Ruralista
de salón
Por la Voz del Chacarero
Merodea
un cajetilla,
estanciero
y engrupido
Que no
conoce gramilla.
De
caballos no conoce
Sino el
petiso de polo
Pues al
caballo argentino
No le
conoce ni el lomo.
No le
hable usté de
Trabajo
Porque
de eso no se enllena;
Tiene
los dedos más finos
Que
plumaje ‘e gallareta.
Aunque
vive de los campos
Por los
campos no transita,
Pero
gusta el desatino
De
llamarse ruralista.
A sus
piones nunca paga
Lo que
manda el estatuto,
pero se
pone gallito
Cuando
le ponen los puntos.
Cuando
el gobierno le apura
Pa’ que
pague sus impuestos
Es
cuando se hace el arisco
Y principia
los denuestos.
Que lo quieren llevar puesto,
Que
atropellan sus derechos,
Que lo
pechan pa’l abismo
Y el
negocio está deshecho…
¡Puras
tramoyas y cuentos,
Tuitas
mentiras, paisanos,
Son
inventos y extravíos
Lo que
cuenta el Pridiliano!
Pues
trabajé con su padre
-ya
vividor y negrero-
Lo
conozco desde niño
A este
bicho carroñero.
De
chico jue delicáu,
-Como
gurisa atuaba-
No le
llamaban los pingos
Ni la
yerra ni la taba.
Pa’l
sol no era muy güeno
Pues se
cubría de ronchas;
Tampoco
andaba pa’l frío,
Que le
paspaba la “moncha”.
La
cuestión que en dos días
Lo ritornaban
pa’l pueblo;
Entre
moscas y mosquitos
Lo
tenían por el suelo.
Estas y
otras noticias
Tengo
del mozo Arizabal,
Que de
marica y ladino
Se hizo
fama y de haragán.
Si Don
López lo permite
He de
seguir mi relato
En
posteriores envíos,
Pa’
descubrir estos fatos.
Por
ahura yo me despido
Sin
reverencia fingida;
Cuanto
he dicho es garantido:
Desconozco la mentira.
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