CONFESIONES DE UN DEFECTUOSO


  • Por algún motivo no pude desarrollar mis tendencias homo fóbicas, misóginas y racistas.


·        Tampoco he tenido éxito alguno en practicar la usura u obtener utilidades a partir de la explotación laboral de mis semejantes.

·        No pude poner en práctica el odio por aquellos que creen en otro Dios o en ninguno.

·        Me confieso absolutamente inválido a la hora de reclamar la proscripción de los que favorecen ideologías políticas diferentes a la mía.

·        Cuando me invitan a censurar, me convierto en un cero a la izquierda.

·        Intenté odiar a los más pobres, a los analfabetos, a los que viven en las calles y bajo los puentes y fallé.

·        Quiero explotar de odio al ver que un grupo de gente descontenta corta una calle, pero no lo consigo.

·        No puedo sentir ni siquiera un poquito de alegría cuando alguien muere por un hecho de violencia callejera.

·        Quise matar y me arrepentí antes de hacerlo.

·        Me esforcé, sin suceso, por admirar a los valientes que secuestraban, asesinaban, torturaban, violaban, todo en nombre de la patria.

·        No consigo tomar la decisión de hacerme de plata sin reparar en medios.

·        Deseo inútilmente odiar del mismo modo en que lo hacen otros, hasta el punto de asustar a los niños, mujeres y maricones y hacer que hasta los hombres más viriles se retiren a 2 pasos de mí, por precaución.

·        Nunca he podido maltratar debidamente al más débil.

·        Cuando debí matar a un animal, no conseguí satisfacción.

·        Si ofendo a alguien, no puedo refrenar el impulso de disculparme.

Algo está fallando; deben ser defectos congénitos o la comida chatarra; sepan disculpar mi falta de adaptabilidad.



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