Con la victoria de Macri el gusano de la imaginación reaccionaria volvió a la vida
La victoria de Macri en la primera vuelta, el 19 de julio pasado, despertó un loco ánimo fabulador en la fauna opositora mediática. Como de costumbre, son los periodistas los que tomaron la iniciativa en la guerra santa contra el poder K. A su lado, la mayoría de los políticos de derecha de derecha parecen aprendices y por lo general es más interesante escuchar al informador público que al candidato.
La seguidilla de éxitos electorales del oficialismo en distintos distritos electorales provinciales los tenía “secos y enfermos”, como dice el tango, de modo que los 20 puntos con que el mequetrefe a cargo del gobierno CABA se impuso sobre Filmus resultaron para ellos como un cardiotónico, un revitalizante, un vaso de agua fría para el peregrino que acaba de cruzar el desierto, un trozo de carne para el famélico creyente que lleva meses de ayuno, una escopeta cargada para el yanqui desquiciado con ganas de acribillar a un par de transeúntes…
Durante la noche del domingo infame en que el 47% de los porteños sufragantes dieron su apoyo al sujeto que se niega a dar netbooks a los vástagos de hermanos latinoamericanos, los periodistas -principalmente radiales- del stablishment comenzaron a despojarse de los ropajes neutrales con que disfrazan su firme compromiso con todo lo que despida el más mínimo hedor a neo liberalismo y conservadurismo;…
…desde que los números empezaron a favorecer al tipo que hizo de las escuchas telefónicas ilegales un modo de construir logística, la imaginación gorila quedó preñada de esperanza;…
…cuando se comenzó a ver que la porteñada repetía su voto por aquel que con la UCEP deportaba al submundo tras la miseria(sí, deportaba, como los nazis hacían con los gitanos y los judíos) a los pobres que ya solo tenían la calle, un ánimo de carnaval carioca empezó a supurar por las heridas que el kirchnerismo había abierto sobre la antigua piel de los reptiles;…
…al comprobar que los adeptos a quién no construye viviendas, ni amplía líneas de subte, ni ampara al hospital público seguían siendo mayoría, el fervor mediático anti cristínico resurgió, más insolente y mentiroso que de común;…
…apenas se supo que la compulsa favorecía a ese que precisa de un ayudante que le dicta al oído sus respuestas, el periodismo militante opositor reabrió los talleres editoriales donde fabrican su versión de los hechos, bajo el rótulo “Opinión libre e independiente”.
No eran las 21 hs de ese domingo pernicioso en que la ciudad portuaria reafirmó su vocación de gran gorila blanco (único entre todos sus hermanos de pelaje oscuro) y ya estaban a la venta las primeras versiones del “voto castigo a la soberbia del gobierno nacional”.
Fue nada más saberse que el Jean-Marie Le Pen criollo y queenero iba al frente, para que la imaginación frondosa de los analistas políticos (más propia de literatos del realismo mágico latinoamericano que de adustos inspectores de la realidad) se desmadrara en espesos ríos de preanuncio de final desinflamento de toda la “mugre de mentira guerrillera-revanchista-negroide-choripanera” que carcome desde hace 8 años los cimientos de la “argentina derecha y humana-crisol de razas-granero del mundo-unitariomitrista-europeocristianaliberal”.
Hacían falta confirmaciones de que esto era aún la Argentina que supo re elegir a Menem. Justo entonces los boca de urna empezaron a emitir el sonido duro del clarín que siempre preanunció la derrota del populacho en estas benditas pampas, que antes vieron caer uno a uno cada caudillo que quiso contradecir los decretos inapelables de la civilización y hoy precisa retomar su actitud de mando para detener –acaso en postrero servicio patriótico- a las últimas tribus rebeldes, estas Cámporas pobladas de imberbes imprácticos en las artes sinuosas de la política tradicional.
No hubo sueño esa noche del domingo 10 de julio, cuando los del puerto grande dijeron ser de otra época, de otra raza, de otro pelo. Ni hubo sueño en la madrugada que le siguió pues era mucho el desasosiego que se traía bajo el ala desplumada que antes cobijó una hegemonía hecha de muchos patacones de derecho aduanero monopólico.
Hubo fiesta a puertas cerradas, pues nunca se sabe con estos zurditos que ya parecían muertos cuando las rutas del país se cortaron y los gruesos patrones del campo cortaban con finos cuchillitos de fantasía plateada grasosos trozos de carne a la sombra de sus grandes camionetas, como últimos representantes de un orgullo agrario que no permitiría que las ganancias del campo fomentaran otra cosa que su propio bienestar.
¡¡¡Oh, felices días cuando piquetes de gente instruída provocaron desabastecimiento y suba precios!!!
¡¡¡Oh, hileras, filas y columnas de tractores, camiones y pick ups que guardaban el no tránsito de las rutas nacionales!!!
Así de soberbias y coloridas habrán sido las filas del ejército del general Mitre (bendito sea) cuando partió al exterminio de los paraguayos dementes que en vez de dedicarse al noble culto rural se entregaban a la innoble forja de metales y construcción de vías férreas…
El gusano de la imaginación reacionaria despertó aquella noche del 10 de julio del año 2.011, símultáneamente en las cabezas de millones de argentinos que no quieren ser argentinos si eso significa andar del brazo con una Latinoamérica semi indígena, descalza, multidialéctica y multirracial.
Una sensación de derrota lo había sumido en el sopor a la espera de climas favorables y la victoria en primera vuelta de Mauricio Macri lo rodeó de un tibio entorno que terminó por despertarlo.
Camina de nuevo abriendo rumbos de libre interpretación auto complaciente, proponiendo este o aquel forzamiento de hechos y cifras siempre que resulte en beneficio de la causa, carcomiendo y abriendo huecos por donde la mentira altanera pueda hallar cauce…
De su contagio están impregnados los cálculos por los cuáles ahora se dice que luego de Capital caerán Santa Fé y Córdoba, sin mucho pensar que no puede caer lo que ya está caido, como Capital y Santa Fé, en manos de la oposición desde antes. Solo ganar Córdoba debería alegrarlos. Y si ganaran Santa Fé con los márgenes que se vieron en la primera vuelta capitalina, rápido comprobarían que en realidad perdieron en la pulseada de fondo, que es por la presidencia. Explico para que se entienda: si los guarismos del domingo 10 de julio en Capital Federal fueran similares a los que se darán el 23 de octubre, Cristina habrá ganado unos 50.000 votos respecto del 2.007. Lo cual no es poco si se habla de 20 puntos porcentuales en contra.
Si diéramos por perdida Santa Fé por márgenes similares a los del 2.007 ( con lo que la situación no registraría cambios), solo bastaría ver que pasará con Córdoba. Allí el kirchnerismo no lleva candidato a gobernador, de modo que no podrá ser posible evaluar con números firmes cual es la presencia electoral de Cristina Fernández en Córdoba hasta las primarias del 14 de agosto (las encuestas en Córdoba dan por ganadora a Cristina Fernández desde hace rato, pero no haremos hincapié en el tema pues la corriente de opinión opositora ahora tiende a desvirtuarlas como medio de análisis del futuro cercano).
¿Cuál es el motivo que lleva a muchos a descreer de los resultados de las encuestas? El resultado de primera vuelta en CABA. La conclusión en boga es que “las encuestas mienten y están todas compradas por los K”. Inútil discutir con quienes manifiestan semejante postura, pero para nos es necesario aclarar que el 99% de las encuestas daban arriba a Macri, seguido por Filmus y lejos en tercer lugar Solanas. Y ese fue el resultado efectivo. Sin embargo las encuestas de pronto se han vuelto muy poco creíbles entre los opositores del gobierno nacional. Es parte del despropósito general que los envuelve.
De pronto los resultados que se venían dando en las provincias donde ya se votó gobernador dejaron de tener importancia, aunque (o por eso mismo) en todas ellas salió ganancioso el kirchnerismo (incluso donde se perdió la gobernación). Dato menor, diría Chiche Gelblung. A partir de la victoria del mequetrefe haragán todo cambiaría. Nadie sabe muy bien cómo ni porqué, pero seguro cambiará. Pensamiento mágico al 100%.
Al parecer se avecinaría una reacción en cadena, un cambio en la orientación del eje terrestre y un tsunami justiciero que limpiará las playas de tanto zurdito zaparrastroso. Nunca nos cansaremos de admirar el espíritu voluntarista de la oposición.
Más allá de los fervorosos deseos del coro lastimero de los derechosos, la victoria previsible de Macri el 10 de julio no pasará de ser una anécdota, pues no resultó sorpresiva. Ni los taimados análisis de Lilita Carrió ni el espíritu apropiador de Alfonsín y Duhalde, quienes ya intentan vestirse con los votos ajenos, podrán cambiar la historia.
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