LAS 3 MANERAS DE SER ARGENTINO Y EL PODER DE LAS "PERSONAS COMUNES".

Aunque no nos agrade, cada día se comprueba que existen 3 maneras de ser argentino:

  • La nuestra: latinoamericana, popular, inclusiva, optimista, alegre, progresiva, porfiada, tenaz, esperanzada, un poco ingenua,..   
  • La de nuestros adversarios: europocéntrica, elitista, excluyente, auto desvalorizante, depresiva, retrógrada, porfiada, tenaz, apocalíptica, tristemente cínica,...
  • La de aquellos que no toman partido: desentendida, acrítica, post moderna, formalista, desinformada por propia decisión, tangencial, zigzagueante, triunfalista, resignada,...
Visto así surge claramente que nuestra tarea no es dedicarnos con exceso a confrontar dialécticamente con nuestros compatriotas del campo conservador (convencerlos no es una opción muy considerable). E incluso aceptando que de vez en cuando será necesario entrar en polémica con ellos, cuando sus intentos proselitistas ya superen los límites de la decencia intelectual y práctica, el mejor esfuerzo que podemos hacer para inclinar la lucha en nuestro favor es acercarnos a quienes por distintas circunstancias no han desarrollado un compromiso ideológico para con los asuntos nacionales.

En este sentido voy a señalar la existencia de un actor político que suele ignorarse, las "personas comunes", los "militantes microscópicos", los que ejercen su apostolado en un ámbito casi familiar, en ambientes de trabajo o estudio, los que buscan convencer no a las masas sino a ese ciudadano inmediato que navega en la indefinición.

Veo que estos micro líderes existen y tienen influencia. Claro está, su labor no ha sido cuantificada. No hay encuestas que los releven, no hay estadísticas que los incluyan, están fuera de la visión analítica tradicional que suele aplicarse al seguimiento de las corrientes de opinión en las sociedades actuales.

Podría uno referirse a ellos como "las bases", pero en verdad ocupan otro ámbito, menos estructurado, por lo general fuera de los armajes partidarios. Son una especie de francotirador free lance, gente que por las suyas y sin obedecer a órdenes bajantes de las cúpulas se dedican a propalar un mensaje político determinado.

Son ni más ni menos que personas perfectamente anónimas, sin deseos de tener un perfil público o una carrera política pero que ejercen una acción directa para influenciar en la opinión de los que viven en su entorno inmediato. 

Y volviendo a la clasificación que abre nuestro artículo, me pregunto si esos "líderes microscópicos" no serían los agentes más eficientes para influir en la decisión electoral de millones de ciudadanos cuyo voto es errático y desideologeizado. 

Veámoslo de este modo: los famosos indecisos han sido capaces de resistir todas las tácticas destinadas a sumarlos a uno u otro proyecto en pugna. Han escuchado todos los discursos, los argumentos de ambos bandos sin responder en ningún caso. Para ser más gráficos y poniéndolo en un corte real: fueron testigos pasivos de todo lo que ocurrió en nuestro país en los últimos años y que a unos nos llevó a respaldar el modelo de nación que procura el kirchnerismo y a otros a repudiar todo lo relacionado con la forma y los resultados de esa acción de gobierno. A ellos sin embargo, nada les causa efecto; votan por impulsos del momento, influenciados sobre la hora por una publicidad efectista o dejándose llevar por el impulso de la mayoría; en algunos casos ni siquiera votan, o votan en blanco. 

Dejemos por ahora aparte el intento de responder porqué actúan así. 

¿No se ve claramente que donde fallaron los políticos profesionales y los militantes orgánicos pueden tener éxito esos "líderes microscópicos" a los que nos referíamos?

Yo veo que en el campo nacional y popular la acción de los militantes inorgánicos o cuentapropistas se está acentuado. Andando uno se encuentra con ellos. No se reúnen en asambleas, no se afilian, en realidad no manejan un tipo de información muy calificada, pero en general se muestran convencidos de la confiabilidad del gobierno kirchnerista y transmiten ese parecer en sus allegados inmediatos, de un modo simple, llano y efectivo.  

No deberíamos sorprendernos si algún analista de la realidad socio política nos dijera que fue la acción de esos micro líderes la que redondeó los asombrosos números del 14 de agosto próximo pasado. 

Si en verdad existe este rudimento de militante político, podría estar destinado a quebrar la resistencia de ese tercer género de argentinos que no consiguen hacerse de una idea social y volcarlo para siempre al campo nacional y popular. No es poca cosa.

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