LAS BANDERAS, de Omar Atilio




LAS BANDERAS:   Hace tiempo atrás Eduardo Aliverti dijo: “En la época de Menem y De La Rua era fácil ser “progre”. Si, Eduardo, es verdad, tenés toda la razón del mundo. En aquella época cualquier chichipío que escribiese en un diario o hablara ante un micrófono era considerado más guevarista que el propio Che. Porque no hay trabajo más sencillo que ser un “periodista opositor”, porque el desgaste siempre es del gobierno de turno; porque es fácil sentarse en la vereda de enfrente y buscar los grandes o pequeños errores que comete todo jefe de estado; porque como dijo alguna vez Magnetto: “Los gobiernos duran 6 años, los diarios 100”; porque con Menem y De La Rua todo era más fácil para el periodismo vernáculo. Pero los tiempos cambiaron, la larga noche dejó paso al amanecer y comenzó a clarear y cada uno se ubicó en el lugar que le correspondía. Y todos fuimos actores y a la vez espectadores y mientras nos acomodábamos veíamos de qué lado estaban algunos y de qué lado estaban los otros. Pero… ¿Y LAS BANDERAS? ¿Quién tenía las banderas? Aquellas banderas de la INCLUSIÓN SOCIAL, la de la INDEPENDENCIA ECONÓMICA, la de los DERECHOS HUMANOS, la de la IGUALDAD, la de la JUSTICIA sin hijos ni entenados. Aquellas banderas que en la época del Menemato y el Delarruismo, periodistas como Lanatta, Tenenbaum, Zlotogwiazda y algunos otros levantaban y blandían como estandarte de lucha inclaudicable. Aquellas banderas que según ellos todos los políticos habían dejado desparramadas en el barro. Aquellas banderas son las que Néstor y Cristina tenían bien guardadas en la caja fuerte de sus corazones. Son las banderas que Néstor colgó en el balcón de la Rosada el mismo día que dijo: “No dejaré mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”; y luego Cristina las siguió enarbolando paseándolas por el mundo entero. Esas banderas Cristina se las devolvió al pueblo para que todos nosotros las cuidemos con nuestra vida misma y para que NUNCA MAS los farsantes y embusteros periodistas traidores a la patria las utilicen en vano. Para que nunca más estos “Macarras de la moral” puedan limpiarse su sucia boca en ellas. Hoy, estos usurpadores de los más altos valores de la patria, siguen ubicados en la vereda de enfrente, tirando piedras al gobierno nacional, porque están furiosos de no tener esas banderas que los arropaban y ocultaban sus oscuras intensiones, tal como la piel de oveja cubre a los lobos. Estos falsos profetas de la información están frenéticos porque Néstor y Cristina saltaron la reja que dividía las hinchadas y les arrebataron las banderas que nos pertenecían a todos nosotros. Tan exasperados están que en una maniobra desesperada, han montado el último acto pegándole a las Madres de Plaza de Mayo tratando de clavar su impúdico puñal en las entrañas de Cristina a sabiendas que las Madres y las Abuelas son el corazón de nuestra querida presidenta. Lejos de conseguirlo, lo que lograron es desnudarse definitivamente frente a la sociedad y demostrar para siempre que sus espurias intensiones siempre fueron la fama y el dinero. Y que jamás les importaron los 30.000 desaparecidos, la Madres, las Abuelas, los niños desnutridos, la gente, el país y mucho menos la patria. Lo que han hecho será imperdonable y pasarán generaciones de argentinos que solo los recordarán con el mismo sentimiento que uno recuerda hoy a Videla o a Astiz. Váyanse a sus cuevas, inmundas alimañas!!! Que hoy LAS BANDERAS están bien protegidas por todo el pueblo ARGENTINO!!!

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