AUTO ENGAÑO INDUCIDO
La lectura de los comentarios y análisis que se hacían en los medios de prensa opositores al gobierno nacional con fecha previa al 14 de agosto ya pertenecen al género de narrativa de ficción. Y también muchos votos de los candidatos perdedores.
En efecto, mucho votante hubo de supuesto nivel “pensante” (como ellos gustan definirse) que fue sencillamente manipulado en su decisión por las operativas comunicacionales de las radios, canales de TV y prensa escrita contra K.
Ahora hasta gente como Biolcati admite que vivieron en un micro clima. Y uno se pregunta como puede esperarse una oposición respetable de gente que no logra alcanzar el conocimiento real de las cosas que está ocurriendo. Se oía decir a mucha gente (y convencida) que ya el pleito estaba resuelto pues el desprestigio alrededor de la presidente y su gestión y colaboradores era abrumador.
Nosotros no supimos en ese momento si hablaban en serio o interpretaban un rol. Luego, por las reacciones tras la paliza, vimos que esos comentarios de votantes comunes e incluso informadores surgían del convencimiento. No actuaban su papel de triunfadores; sentían que lo eran.
Al parecer no hubo en la historia de la democracia argentina un grupo de derrotados tan confundidos, tan descolocados. ¿Cómo no pudieron ver lo que se les estaba viniendo encima? Claro, Ud. Me dirá “Tampoco el caracol ve venir la tormenta por encima de su caparazón”, como una persona iletrada no alcanza a sospechar la sutil simbología de un verso de J. L. Borges. Es en cierto modo correcto. Mucho de lo que uno puede ver y entender está atado a la calidad o índole de las herramientas aplicadas a esos fines. Pero resulta que estas eran personas, no caracoles.
¿De dónde derivó entonces su desconocimiento de lo que el resto del país vivía? ¿Cómo pudieron pasar todo ese tiempo ignorando que un sector mayoritario de la población había tomado a Cristina Fernández como abanderada de sus esperanzas?
Auto engaño inducido.
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