LA OPO DEPRE

A los opositores del gobierno nacional no los une el amor ni el espanto, los une un intenso estado depresivo.

Tan evidente resulta que muy pocos se ven entusiasmados con la idea de votar a un grupo de personajes sombríos y porfiados en el pronóstico de catástrofes.

Así las cosas no es casualidad que Mauricio Macri, el único de ellos que exhibía un estado de ánimo positivo, fue también el único en salir bien armado de las elecciones.

La sociedad argentina no quiso votarlos por varios motivos y uno (no el más insignificante) ha sido su actitud deprimente, negativa, exageradamente anunciadora de desastres, del colectivo anti kirchnerista.

Son tan exageradamente adustos que pareciera que alguien les prohibió la sonrisa. ¿Quién ha visto a Fernando Iglesias o Patricia Bullrich demostrar alegría? ¿Quién se alegró alguna vez con un comentario de Pino Solanas o Ricardo Alfonsín?

Uno diría que se volvieron amargados después de 8 años de intentar sin éxito voltear a Néstor y Cristina, pero no. Ellos ya eran así desde antes. Es su condición natural. Son naturalmente amargos y tienen muy incorporado el concepto: cara de traste=seriedad.

Lamentablemente, además de depresivos, son muy persistentes. No dejarán la política y es probable que envejezcamos y ellos sigan en funciones legislativas, como condenados a ser oposición de gobiernos nacionales y populares.

Tal vez convenga agregar al presupuesto del Congreso Nacional una fuerte partida destinada al tratamiento psiquiátrico de la Opo Depre. Porque su amargura debe tener una raíz removible por los métodos del análisis y sería bueno ayudarles. Si los vamos a tener que seguir soportando, al menos cambiémosles sus jetas.


Comentarios

  1. No es mala la idea, pero para eso tendríamos que lograr que no trabaran el presupuesto como en 2010...

    Saludos!

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