En la pelea crecemos/Ricardo Antonio López
El kircherismo sigue imponiendo las reglas del juego político a una oposición entre cretina, incapaz y confundida.
Lo mismo que con los paros de sobrero y las animaladas de Moyano y Barrionuevo, el tema de Griessa, los buitres y el default no hacen sino ayudar al gobierno a levantar puntaje ante la opinión pública. Ya pasó el efecto Lanata, el efecto Massa y -en general- los espejismos que transitoriamente se instalan desde los medios adversarios como para dejar claro que la caída del kirchnerismo en 2015 es un hecho inevitable del destino, algo que tal vez incluso esté cifrado en los Papiros del Mar Muerto o en los jeroglíficos del Valle de los Reyes.
Se acabó tanta estupidez y la única enseñanza para el coro de pronosticadores de finales inminentes es el siguiente: al kirchnerismo se le puede ganar, pero no con zonceras tele mediáticas.
Por más que se intenta, el argentino ni por las tapas siente que el apocalípsis viene de la mano del default. No hay caso. Tampoco pudieron instalar la sensación de culpa gubernamental luego del fallo del senil juez Griessa. Lo cierto es que la población está cerrando filas en torno a un gobierno que aparece como defendiendo con rigor y capacidad los intereses nacionales. No pudieron tampoco generalizar la imagen del joven Kicillof a modo de joven troskista improvisado y la verdad es que el funcionario ha ganado lustre en medio del conflicto con las rapaces.
De a poco uno ve que el tema desaparece de los medios contra nacionales; no son tontos y han notado que hacer mucho hincapié es darle lucimiento a la administración kirchnerista, brindarle mejores chances de ser vista como defensora de los intereses de la patria ante los enemigos externos, un lujo contraproducente cuando falta año y piquito para cambiar presidente.
Es probable que un bombardeo demasiado grueso y denso de malas noticias y escenarios catastróficos haya agotado el ánimo adversativo que es tradicional entre los argentinos respecto de los poderes políticos en el ejercicio del gobierno. Cuando se habla excesivamente mal de una persona, comienzan a surgir dudas en cuanto al verdadero objetivo de las críticas y lentamente puede surgir un contra corriente de aprobación al individuo demonizado. Y si muchos tienen beneficios concretos recibidos del individuo denostado, la operatoria se torna inviable. Aquí retorna firme e irrebatible un simple hecho que es el principal capital del FPV: si hemos salido de la ruina terminal del 2001, ha sido por medio de las políticas que implementó este mismo gobierno. Claro, sencillo, evidente y difícil de ocultar.
Eso no quiere decir que Massa o Macri o quienes fueran los candidatos de la Argentina exclusiva ya estén derrotados. No. Quiere decir que derrotar al kirchnerismo les resultará extremadamente difícil. ¿O no se ve cuando la suma de porcentajes de intención de votos de los distintos candidatos FPV superan a todos los demás? ¿Qué otra agrupación política tiene este hándicap?
En tanto y en cuanto sigan generándose conflictos, embrollos y toda clase de situaciones problemáticas, el gobierno será favorecido, porque tiene capacidad de respuesta y personal capacitado para manejar conflictos. El kirchnerismo está en su elemento en la refriega y la confrontación. Que siga entonces. Después de todo, la refriega y la confrontación es contra los sectores contra patrióticos.
Lo mismo que con los paros de sobrero y las animaladas de Moyano y Barrionuevo, el tema de Griessa, los buitres y el default no hacen sino ayudar al gobierno a levantar puntaje ante la opinión pública. Ya pasó el efecto Lanata, el efecto Massa y -en general- los espejismos que transitoriamente se instalan desde los medios adversarios como para dejar claro que la caída del kirchnerismo en 2015 es un hecho inevitable del destino, algo que tal vez incluso esté cifrado en los Papiros del Mar Muerto o en los jeroglíficos del Valle de los Reyes.
Se acabó tanta estupidez y la única enseñanza para el coro de pronosticadores de finales inminentes es el siguiente: al kirchnerismo se le puede ganar, pero no con zonceras tele mediáticas.
Por más que se intenta, el argentino ni por las tapas siente que el apocalípsis viene de la mano del default. No hay caso. Tampoco pudieron instalar la sensación de culpa gubernamental luego del fallo del senil juez Griessa. Lo cierto es que la población está cerrando filas en torno a un gobierno que aparece como defendiendo con rigor y capacidad los intereses nacionales. No pudieron tampoco generalizar la imagen del joven Kicillof a modo de joven troskista improvisado y la verdad es que el funcionario ha ganado lustre en medio del conflicto con las rapaces.
De a poco uno ve que el tema desaparece de los medios contra nacionales; no son tontos y han notado que hacer mucho hincapié es darle lucimiento a la administración kirchnerista, brindarle mejores chances de ser vista como defensora de los intereses de la patria ante los enemigos externos, un lujo contraproducente cuando falta año y piquito para cambiar presidente.
Es probable que un bombardeo demasiado grueso y denso de malas noticias y escenarios catastróficos haya agotado el ánimo adversativo que es tradicional entre los argentinos respecto de los poderes políticos en el ejercicio del gobierno. Cuando se habla excesivamente mal de una persona, comienzan a surgir dudas en cuanto al verdadero objetivo de las críticas y lentamente puede surgir un contra corriente de aprobación al individuo demonizado. Y si muchos tienen beneficios concretos recibidos del individuo denostado, la operatoria se torna inviable. Aquí retorna firme e irrebatible un simple hecho que es el principal capital del FPV: si hemos salido de la ruina terminal del 2001, ha sido por medio de las políticas que implementó este mismo gobierno. Claro, sencillo, evidente y difícil de ocultar.
Eso no quiere decir que Massa o Macri o quienes fueran los candidatos de la Argentina exclusiva ya estén derrotados. No. Quiere decir que derrotar al kirchnerismo les resultará extremadamente difícil. ¿O no se ve cuando la suma de porcentajes de intención de votos de los distintos candidatos FPV superan a todos los demás? ¿Qué otra agrupación política tiene este hándicap?
En tanto y en cuanto sigan generándose conflictos, embrollos y toda clase de situaciones problemáticas, el gobierno será favorecido, porque tiene capacidad de respuesta y personal capacitado para manejar conflictos. El kirchnerismo está en su elemento en la refriega y la confrontación. Que siga entonces. Después de todo, la refriega y la confrontación es contra los sectores contra patrióticos.
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