Lo que se cocina en las cacerolas
Todo bicho derechista, conserva, liberal o simplemente primitivo está yendo a parar al asador del fanatismo histeriquento (símil vieja gorila de Barrio Norte) o arrojándose gustoso a la gran cacerola teflonada que cocina las últimas y peores esperanzas de mantener “ el orden, los valores y los principios.” Buscan como pueden la unidad que les evite repetir el disgregamiento mortal de las presidenciales del 2011; necesitan urgente un candidato, un caudillo, un patrón, alguien que piense por todos y les haga sentirse convocados por un sentimiento religioso o parecido; esperan el llamado del macho alfa, hembras en celo ansiosas del salto fecundante. Por ahora, sin embargo, el macho no aparece (debe de estar escondido en el malezal). Lo que sí hay es un notable aparato mediático productor de primicias amañadas en el más benigno de los casos y absolutamente ficticias por lo general difundidas para asentar en muchos la sensación de estar viviendo en la bruma venenosa de una dictad...