Domesticando al rebaño
A los organizadores de espontáneos cacerolazos no les resulta simple domesticar el anárquico rebaño, extremadamente dado a la exhibición prepotente de su riqueza y a la descarga verbal de su odio de clase.
De allí que circulen cartillas gráficas con instrucciones tendientes a moderar el frenesí sub simio.
En el ejemplo traído a modo de referencia vemos como los agentes promotores de la pueblada bacana apuntan a 3 cuestiones básicas:
1- que los pacíficos autoconvocados se uniformen, cosa de detener su natural tendencia a forrarse de las pilchas más caras posibles y evitar que la gente normal detecte el nudo elitista de la protesta; la simpatía del cacerolero por los uniformes acaso colabore con el objetivo buscado.
2- que el pueblo dilecto, de pro, arrojado en estentórea manifestación de enojo ante los insufribles recortes de su libertad cambiaria, se mantenga alejado de los insidiosos micrófonos y cámaras al servicio del régimen, que siempre terminan por poner en evidencia su caracú reaccionario.
3- que las masas (finas) busquen nuevas formas de protesta, alejadas del odio más auténtico que históricamente ha sido su principal motor.
Difícil cometido el de los administradores de los raros conatos de rebelión que parecen surgidos de una inspiración surrealista tardía; todo se ve tan extraño, tan fuera de foco, pero , bueno, son extensiones de la democracia que deben ser toleradas (al fin y al cabo, estos compatriotas no son peligrosos).
De allí que circulen cartillas gráficas con instrucciones tendientes a moderar el frenesí sub simio.
En el ejemplo traído a modo de referencia vemos como los agentes promotores de la pueblada bacana apuntan a 3 cuestiones básicas:
1- que los pacíficos autoconvocados se uniformen, cosa de detener su natural tendencia a forrarse de las pilchas más caras posibles y evitar que la gente normal detecte el nudo elitista de la protesta; la simpatía del cacerolero por los uniformes acaso colabore con el objetivo buscado.
2- que el pueblo dilecto, de pro, arrojado en estentórea manifestación de enojo ante los insufribles recortes de su libertad cambiaria, se mantenga alejado de los insidiosos micrófonos y cámaras al servicio del régimen, que siempre terminan por poner en evidencia su caracú reaccionario.
3- que las masas (finas) busquen nuevas formas de protesta, alejadas del odio más auténtico que históricamente ha sido su principal motor.
Difícil cometido el de los administradores de los raros conatos de rebelión que parecen surgidos de una inspiración surrealista tardía; todo se ve tan extraño, tan fuera de foco, pero , bueno, son extensiones de la democracia que deben ser toleradas (al fin y al cabo, estos compatriotas no son peligrosos).

Lanata dirà que los adoktrinan? Lola
ResponderEliminarSi le dice clarín que lo diga si, sino no, él es un respetuoso y excelente empleado, que cumple con su contrato al pie de la letra. Natalia de Cba
ResponderEliminarY al lado de Lanata y otros que cobran por su opinión están los soldados voluntarios, un pequeño ejército de fanáticos muy de derecha que creen estar en una cruzada contra el marxismo ateo. Esos son los más ridículos.
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