No podemos ser pesimistas/Ricardo Antonio López No es negocio. Ni siquiera después de comprobar que con sanguchitos o algo más se tuercen las voluntades de gente que votamos en nuestras listas. No crean, compañeros/as, que mi negación del pesimismo es un recurso psicológico contra la depresión o el desánimo en una época en que bailamos con la más fea. No se trata de negar la realidad, de escaparse de circunstancias adversas por medio del voluntarismo, de creer que las buenas épocas no se fueron cuando claramente ya no son nuestra postura ideológica y nuestras pautas culturales las que definen el rumbo general de la nación. Se trata de lo que la memoria nos enseña. Digo que no podemos ser pesimistas porque los años en su transcurrir tantas veces inclemente nos dejan un mensaje claro, nítido y esperanzador: la gente común (el pueblo, las mayorías, vos, él, ella y yo, nosotros, ustedes y ellos) ...