Como golpes militares ya no se consiguen y las operatorias mediáticas no funcan, prueben tirándole una bomba atómica, a nuestra presidente. Hoy (por ayer) tuvieron un breve alegrón, cuando luego de varias horas de sugerir que la muerte de Nisman tenía aroma a mafia K. algunos miles de indignados argentos salieran a las calles reclamando la dimisión de la "asesina" en el poder. Sin embargo, fueron solo unos miles, unos pocos, no en el número suficiente como para anticipar una rebelión popular. No anduvo, porque el fiscal incurrió en la torpeza de suicidarse a puertas llaveadas en uno de los entornos más seguros del país. Ingrato. No anduvo, no andará, no va, no camina ni caminará. En un par de semanas, cuando el argentino medio y hasta los medio argentinos caigan en que se trata de un circo truculento y televisado, la opinión pública regresará al lugar de tranquilidad que tiene desde hace un par de lustros, desde que comenzó a verse que en nuestro país las crisis cícli...