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Mostrando entradas de agosto, 2024
Hombre cercado/]Lopez Ricardo Antonio
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Pensamientos como ratoncitos asustados no le dejaban en paz. Temores inconsistentes, anticipos de desgracias que nunca llegaban, presagios abominables, presunciones ruinosas,... Era su vida un desbarajuste de cobardía, de alertas mentirosas que le tenían enfermo. Conciertos de males imaginarios eran el arrullo decadente que le quitaba la calma, cuando necesitaba tan solo cerrar los ojos y dormir sin trabas. Retraído en su centro que ya era una viscosa trampa, terminó por no atreverse a mirar fuera de sí y sus temores reemplazaron al principio activo que a todos lleva arriba y afuera, a los lugares donde la vida se define. Sin sobreponerse, concluyó su tiempo luego de cruel agonía, entre el horror de su presente y la promesa liberadora de la muerte.
Hora de parar_/Lopez Ricardo Antonio
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No traigas agresiones a este lugar que está ya lleno de ellas. No colabores así. No seas irrazonable e intentes predominar por medio del rigor insano de la violencia y la intolerancia. Acaso no te lo han explicado bien, pero ya no se trata de ganar algún tipo de juego. Se trata de sanear los espíritus permitiéndoles un respiro. Se trata de habilitarle a la gente un lugar donde pueda descansar y por un momento al menos dejar de defenderse. Te han enseñado que el deber es ganar, a como de lugar. Que a nadie le importan los segundos puestos. Que es bueno pisar al que sea con tal de reafirmar tu predominio. ¿No te parece que te han causado demasiado daño enseñándote ese tipo de villanías? Y ahora, orgulloso, se las enseñás a tus hijos.
Camino a la validación/Lopez Ricardo Antonio
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De tus viejas medallas y tus días de gloria, del recuerdo que dejaste en las que te acompañaron en tramos de tu camino, del claro fulgor que tus amigos de juventud aún tienen como marca tuya, del ayer que quedó y no se borra del todo, porque estás vivo y los que anduvieron a tu lado también, del modo en que fuiste haciéndote, en contra de las probabilidades,... De todo cuanto te queda por delante, ahora que ya no sos joven, de esa cuesta que comenzás a subir, con fuerzas menguadas, te quedan (porque la vida no concede mucho) obligaciones. Al cabo de tanta lucha, obligaciones. Y no te será grato eludirlas. Pues negarlas implicaría renegar de lo que sos. Una vida no está completa sino hasta que se valida o se repudia a sí misma.
Transformación/Ricardo Antonio Lopez
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Del reducido territorio de su inocencia ni mojones restaban. De los antiguos saldos de pureza que databan de su niñez, pequeños montículos. De la mirada que una vez contempló el mundo con algo parecido a la fe, nubes; una maldad frondosa le había crecido, una maldad sólida que buscaba expandirse. La sustancia degenerada que alimenta las bajas tendencias del yo enfermo comenzaron a nutrirle y (como es usual), a provocarle la adicción que lleva al desenlace. Cuando un ser desbarranca e inicia su descenso al subsuelo que almacena sus instintos primitivos (los que no habían desarrollado frenos morales) tiene pocas salidas. Es que ya no las busca. La agitación del trasfondo maligno inició su búsqueda de predominio y anuló al resto de las posibles reacciones; nuestro hombre ya estaba haciéndose monstruo.
Amenaza en ciernes/Ricardo Antonio Lopez
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Sonido frenado, ancho y lejano rompe la seda fresca de la noche de primavera. Los pequeños animales de la foresta se inquietan, en sus madrigueras o en el sendero rural donde procuran alimentarse o aparearse. Los pájaros que guardan el sueño de sus crías se estremecen y se apegan un poco más al cuerpo frágil de sus polluelos. El cérvido que transita el oscuro sotobosque mueve una oreja en dirección al perturbador sonido. El zorrino interrumpe su pintoresco trotecillo e involuntariamente lanza un chorro de orín, a la defensiva, perturbado por el sonido que identifica como amenaza. La vida salvaje en la campiña correntina, el ánimo y el pulso de sus animales, corre por canales subterráneos donde el instinto y la memoria ancestral dominan, dictando conductas. Un sonido rompe la calma y el orden y la dotación de animales silvestres se alerta, sin saber muy bien porqué. Algo les ha traído, desde algún sector de su memoria específica, una inquietud, un desasosiego, un remoto eco de amen...