Hombre cercado/]Lopez Ricardo Antonio
Pensamientos como ratoncitos asustados no le dejaban en paz. Temores inconsistentes, anticipos de desgracias que nunca llegaban, presagios abominables, presunciones ruinosas,...
Era su vida un desbarajuste de cobardía, de alertas mentirosas que le tenían enfermo.
Conciertos de males imaginarios eran el arrullo decadente que le quitaba la calma, cuando necesitaba tan solo cerrar los ojos y dormir sin trabas.
Retraído en su centro que ya era una viscosa trampa, terminó por no atreverse a mirar fuera de sí y sus temores reemplazaron al principio activo que a todos lleva arriba y afuera, a los lugares donde la vida se define.
Sin sobreponerse, concluyó su tiempo luego de cruel agonía, entre el horror de su presente y la promesa liberadora de la muerte.
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