Políticamente, el gobierno de Cristina Fernández está blindado. Acaso no sólo por sus innegables virtudes políticas, sino principalmente por sus aptitudes estratégicas que lograron, entre otras cosas, amontonar a toda la oposición en un Frankenstein sin cabeza, drogadependiente del sostén mediático brindado por las empresas de información concentradas y sin programa visible para la toma del poder. Porque, no se confunda el lector, los errores opositores son POTENCIADOS por la estrategia oficial de una manera impresionante. Y la exposición inevitable de sus contradicciones, sus interminables peleas de cartel, sus auto corrosivas internas; su crónica falta de propuestas realistas para indicar, aunque más no fuera propagandísticamente, que no están en capacidad de gobernar este país o, por decirlo suavemente, un club de barrio medianamente organizado. Cada uno de estos factores de impotencia política, contó con la ayuda inestimable, no sólo de los medios de comunicación hegemónicos...