Cuando los ladrillos reales se apilan/Ricardo Antonio López

Ya resulta conmovedor el modo en que algunos viejos abanderados de la Argentina Pequeña, Egoísta y Dependiente, cual Mariano "El Griego" Grondona, tratan de ahuyentar los comentarios y sensación crecientes que anticipan una nueva victoria kirchnerista.

Por las dudas remarcan el carácter perdulario del pueblo argentino, una tendencia a vivir de arriba, del dinero ajeno (en este caso: "la plata de mis impuestos", que paga miríadas de planes "Descansar" y subsidios para hijos de pobres, a los que ahora se agregarían travestis).

Tras una década de anunciar el fin de ciclo, una especie de construcción mitológica que les sirvió a los promotores de la Argentina Breve para descansar en laureles del pasado, cuando en los cuarteles se respondía a sus clamores villanos y todos, absolutamente todos los resortes decisorios estaban subordinados a sus intereses facciosos, hoy ven que el pronóstico ruinoso de un kirchnerismo en decadencia no se cumple.

Primero salió uno a señalar (entre asombrado y preocupado) que Cristina Fernández gobernaría con autoridad hasta el último minuto de su mandato. Luego otro alertó de una victoria choripanera en primera vuelta. Más tarde, un tercer gorila desvencijado apuntó la incapacidad opositora para armar lista única. Ya es moneda corriente de sentido común que ni Macri ni Massa tienen aparato nacional que pueda llevarles a ganador (y que es el kirchnerismo el único en posesión de semejante estructura). Digamos que los ladrillos reales han ido apilándose y el edificio que emerge no es uno con fachada de mansión oligarca, sino con el aspecto sencillo de una casita de obrero.

Abusaron de la simplificación, el prejuicio y la descalificación, asignándonos un rol de rebaño enceguecido y han creído que simplemente caeríamos por el propio peso de nuestra falta de convicciones. Ahora están viendo que no seguimos a personas, sino a ideas. Y se preocupan. Con toda razón.

No hay fin de ciclo y nuestra máxima preocupación es ver cómo se resuelve la candidatura presidencial, es decir, cómo se elegirá a la persona que encabezará la lista FPV y gobernará hasta el 2019.

¿Se elegirá del modo en que recomienda el sentido democrático, por internas, dejando que la opinión mayoritaria demuestre su natural sabiduría? Yo espero que sí. Y sé bien que en ese caso, Scioli no será nuestro candidato, lo que terminará de derrumbar cualquier esperanza opositora.

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