Nada/Artemio López

Leemos en el blog de Artemio López

¿Quién fue el que ordenó volver al país al fiscal Nisman el día 12 de enero, dejando inclusive a su pequeña hija sola en el aeropuerto de Barajas, interrumpiendo vacaciones familiares y licencia en el trabajo que habían comenzado el 1º de enero y debían finalizar más allá del 20?

¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional contra la Presidenta, su Canciller, que profesa la fe judía, o contra el secretario general de una organización juvenil que cuando ocurrió el atentado estaba en 5º año del secundario, se fue de vacaciones y de repente las interrumpe y en plena feria judicial, sin avisarle al juez de la causa, presenta una denuncia de 350 fojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad?

¿O será que alguien se las dio cuando volvió? Que por una de esas raras casualidades es al día siguiente de la marcha en Francia por los actos terroristas en París.

¿Es casualidad también que ese mismo día 12, que el fiscal regresa imprevistamente al país, el diario Clarín titula: “Más de 4 millones, de pie contra el terror en Francia”.?”

No es posible responder  estas cuatro preguntas formuladas por Cristina en su carta, si reflexionar sobre el espíritu que se desprende de ella , respecto a la búsqueda de impactar a la opinión pública con el episodio Nisman.

Seré breve. No tiene el affaire Nisman ningún efecto sobre la opinión pública más que afirmar la adversión previa de aquellos que ya definieron su oposición al gobierno y abigarrar la defensa de quienes sostienen al oficialismo. Es tradicional y lógico. Revisemos el pasado reciente, muy rapidamente.

Ni el atentado a la Embajada,, ni el de la AMIA , ni la voladura de Río Tercero hicieron retroceder electoralmente al menemismo. Pede haber habido efectos en el margen, pero el plexo electoral del menemato se quiebra con la crisis que se instala tras el efecto tequila a mediados de los años 90 del que el régimen ya no se recuperará , con el impacto conocido sobre la destrucción de  empleo y la caída de ingresos que se observó a partir del año 1995.

Como se patentizó anoche en las fallidas convocatorias a cacerolerar , se observa que, más allá del ruido de medios opositores no habrá el más mínimo impacto electoral con el episodio Nisman, esto es impacto estadísticamente significativo. Las preferencias electorales están echadas y la carta decisiva para imaginar el escenario consolidado de octubre, será nuevamente la coyuntura socioeconómica .

Complementariamente la estrategia de polarización electoral y el candidato que sea capaz de encarnarla en un contexto de percepción de mejoras socioeconómicas en especial sobre el 50% más pobre de la población  electorado oficialista predominante, resultará - o no-  la plataforma para que el FPV acceda - o no- a superar el 40% d elos votos y obtenga una distancia mayor a diez puntos respecto a la segunda minoría triunfando en primera vuelta, su escenario electoral más propicio.

Polarización y mejoras socioeconómicas entonces que lo demás no importa nada. Como es tradicional en el país, por otra parte.  Nada te turbe. Nada te espante.

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