Lo que se cocina en las cacerolas


Todo bicho derechista, conserva, liberal o simplemente primitivo está yendo a parar al asador del fanatismo histeriquento (símil vieja gorila de Barrio Norte) o arrojándose gustoso a la gran cacerola teflonada que cocina las últimas y peores esperanzas de mantener “el orden, los valores y los principios.”

Buscan como pueden la unidad que les evite repetir el disgregamiento mortal de las presidenciales del 2011; necesitan urgente un candidato, un caudillo, un patrón, alguien que piense por todos y les haga sentirse convocados por un sentimiento religioso o parecido; esperan el llamado del macho alfa, hembras en celo ansiosas  del salto fecundante. Por ahora, sin embargo, el macho no aparece (debe de estar escondido en el malezal). Lo que sí hay es un notable aparato mediático productor de primicias amañadas en el más benigno de los casos y absolutamente ficticias por lo general difundidas para asentar en muchos la sensación de estar viviendo en la bruma venenosa de una dictadura fascista.

Pero no demos salida elegante, no consideremos víctimas inocentes de manipulación informativa a los compatriotas alimentados por Clarín, TN y similares. Creen lo que les gusta creer aceptando como válidas las nociones más ridículas, desechando las evidencias de una realidad feliz en cuanto la comparamos con la decadencia y ruina que desde el 55 al 2003 casi nos hace quedar sin patria.

En ese grupo opositor no falta ninguna de las consignas gorilas, ni uno solo de los odios de clase, ni medio prejuicio medieval. Simplemente completaron las figuritas del álbum: está el payaso amarillo millonario, el bufón gordo que antes era de otro circo, la adivina demente,  un par de monitos agresivos y medio millar de pregoneros que anuncian funciones que nunca se dan.

Hasta los sobrevivientes que administraron la desgracia argentina tras la caída de Perón están dentro de la cacerola de teflón que cocina las exquisiteces que solo paladares negros aprecian, los mismos paladares negros que mantienen con el pueblo argentino una diferencia, algo personal y de piel.

Apretujados en la cacerola y cocinados en el fétido jugo verde oscuro de sus odios sueñan con corrernos del gobierno. Y lo están intentando.

Al final de su historieta comprobarán que el kirchnerismo no sabe de buques ni cañoneras.

Hoy escuchamos, por ejemplo, al increíble Presidente de la UCR, Mario Barletta (“Solo nosotros, los radicales, sabemos qué hay que hacer…”) decir que bandas armadas kirchneristas ya actúan en el norte. Es un eslabón más en la cadena de mentiras que estos subversivos (y les cae bien el término) fabrican para acentuar la psicopatía de cierta clase media y lograr que, por fin, algún infeliz se desquicie de manera suficiente y cometa un crimen capaz de comenzar un fuego nacional (única alternativa que les va quedando como para rescatar algo de una corriente que no les favorece, teniendo en cuenta la nula tendencia a la debilidad claudicante del gobierno nacional). http://lavozdelchacarero.blogspot.com.ar/2012/08/kirchnerismo-ni-buque-ni-canonera.html

El problema para los opositores es que ese incendio es demasiado improbable; mucho menos difícil de imaginar es un futuro en el que muchos cruzados terminen con justicia enjuiciados por conspiración, alteración del orden público, traición a la patria y otros delitos de uso común cuando se intenta derribar a un gobierno constitucional. Porque eso es lo que están cocinando en su pretensiosa cacerola.

Comentarios

  1. Tu voz es la de millones de argentinos que de verdad desean lo mejor para su patria y, en consecuencia, para todo su pueblo.
    Siempre traté de que no se diluya la memoria de que toda gestión con atisbos más ó menos populares fue derrocada por medio de la violencia. Con prácticas democráticas jamás pudieron ponerse al frente del gobierno. Salvo en el caso de los falsos peronismos que apuntaban para otro lado, como el de Italo Luder ó la enorme defraudación política de Carlos Menem que dejó a la Alianza como falsa alternativa cuando ya nuestro país se iba a la mierda.
    Me ha causado una gran alegría leer tus palabras.

    Faltan 66 días para el 7D.

    Saludos
    Tilo, 71 años

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    1. Muy buena nota. mientras tanto ellos y nosotros tenemos que comprender que la cuestión es política. Ellos tendrán que canalizar sus reclamos, desde algun partido que los represente, que a su vez tendrá que decir, de como gobierna para todos los argentinos, y a su ves atiende los privilegios de estas mi norias.
      Y nosotros tenemos que comprender de la imperiosa necesidad de ampliar la base de sustentación, del proyecto nacional. En este sentido vale convocar a las fuerzas políticas con vocación popular, allí esta el radicalismo, el socialismo, a los que tenemos que recuperar a todos en bases a un programa mínimo, y de este modo aislar al enemigo que solo puede representar a un 10% de los Argentinos

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