Sobre gente enferma
Leemos un artículo de Daniel en el blog El Aguante Populista
En un país normal, como gustan decir todo tipo de enfermitos que tenemos que padecer, la causa de la muerte del fiscal Nisman se cerraba prontamente por suicidio.
Pero metidos a intrigar en esto, hay mucha, demasiada gente alterada.
Periodistas, políticos opositores, arrepentidos-K y toda una vasta gama de resentidos que aseguraron a los gritos, desde el primer día que a Nisman lo mató el gobierno.
Se acuerdan de aquellos que apenas dada a conocer la noticia del deceso del fiscal concurrieron a Plaza de Mayo a ejercitar lo que más les gusta; a saber, el odio contra un gobierno que no soportan?
Y resulta que la justicia y la fiscal Fein en particular debe girar a expensas de estos individuos que así están en gran medida por no hacerse cargo de sus conflictos y complejos personales.
Aquellos que los llevan a ser sujetos amargados, corroídos por la envidia por ejemplo, pero no al gobierno y a los gobernantes que es donde proyectan sus frustraciones; sino quizás a su vecino o vecina porque le va bien, es más linda o más alto o tiene tres hijos saludables. O quizás a quienes se comunican y disfrutan mejor o expresan mayor libertad en su cotidianidad.
Así de simple.
Luego están por supuesto aquellos que enceguecidos por sus intereses económicos encuentran en este tipo de gente, particularmente frustrada, un buen plafon social donde apoyarse.
Y desde ya, aquellos que detestan a quienes ven distintos e inferiores a una condición social y cultural que suponen superior de su parte y que creen los autoriza para denigrar a aquellos que entienden masificados.
Y los egoístas, los que desprecian el hecho colectivo y aquellos que por detestar a los funcionarios en gobierno hacen extensivo su recelo a todo el pueblo que lo apoya a quien se ocupan en denostar, degradar y fundamentalmente deshumanizar.
Alrededor de esa gente debe gobierno y fiscalía suponer una enorme cautela para darle lugar a la posibilidad (propia de mentes enfermas) de que este fiscal hubo sido asesinado por componentes del gobierno.
Y así es que hemos asistido a ese enorme desparramo de falsa sensibilidad que fue la marcha de los fiscales a cuya cabeza iban algunos de los verdaderos encubridores del caso Amia y a la que rehusaron asistir la mayoría de las víctimas de los familiares del atentado.
Y es en tal grado falsa la pretendida sensibilidad de este conjunto de mafiosos+resentidos+enfermitos+despistados+frustrados+cínicos, que la demuestran dando cuenta de su absoluto desinterés en el caso de los diez bomberos muertos por querer salvar el incendio intencional de Iron Mountain; donde están implicados desde Fondos buitres hasta funcionarios de la administración Macri que generosamente les entregaba un subsidio de trece mil pesos diarios.
Todos juntos brindaron y se premiaron; con los HSBC.
Y de su fiesta de quemata de papeles inconvenientes resultaron diez bomberos muertos que no les importan un soto a los abnegados paladines de la justicia que marcharon con los paraguas oscuros, bajo un cielo oscuro, por un reclamo oscuro, empujados por intereses oscuros.
Hay gente en el gobierno que perdió la calma ante la muerte de Nisman. Es difícil mantenerla cuando te bombardean a diario, pero no deberían haberlo hecho. Deberían haber respirado y contado hasta diez antes de sumarse a las sospechas de asesinato.
En un país normal, como gustan decir todo tipo de enfermitos que tenemos que padecer, la causa de la muerte del fiscal Nisman se hubiera cerrado prontamente por suicidio.
Pero ésta vez los diarios internacionales, que jamás les dan pelota a la Argentina llevaron el caso a primera plana, sin importar en absoluto que con ello pudieran cargarse a una presidenta, porque el señor Netanyahu está muy preocupado en estigmatizar con fuerza a Irán toda vez que los patos rengos yankys están cerrando tratados con la nación persa.
Imagínense lo comprensible en la reacción de Cristina durante el discurso del domingo de resultar operada por semejantes psicópatas.
Recordemos que siguen apareciendo periodistas que confiesan haber recibido coimas de manos de esta clase de gente por mentir descaradamente en sus artículos como han mentido sobre Libia, por ejemplo, para abrir paso a lo que fuera su invasión altamente criminal.
Pero acá tenemos a un tipo como Majul que después de haber escrito barbaridades monumentales como el trazado del escenario de lo que iba a ser la sentencia de Rafecas, prosiguen frente a un micrófono como si nada.
O a un Fernando Bravo, periodista mediocre, amargo, que aseguró que todos los que concurrimos a la marcha del domingo estuvimos pagos, dando cuenta así de sus espantosos sentimientos.
Un país con gente enferma
En un país normal, como gustan decir todo tipo de enfermitos que tenemos que padecer, la causa de la muerte del fiscal Nisman se cerraba prontamente por suicidio.
Pero metidos a intrigar en esto, hay mucha, demasiada gente alterada.
Periodistas, políticos opositores, arrepentidos-K y toda una vasta gama de resentidos que aseguraron a los gritos, desde el primer día que a Nisman lo mató el gobierno.
Se acuerdan de aquellos que apenas dada a conocer la noticia del deceso del fiscal concurrieron a Plaza de Mayo a ejercitar lo que más les gusta; a saber, el odio contra un gobierno que no soportan?
Y resulta que la justicia y la fiscal Fein en particular debe girar a expensas de estos individuos que así están en gran medida por no hacerse cargo de sus conflictos y complejos personales.
Aquellos que los llevan a ser sujetos amargados, corroídos por la envidia por ejemplo, pero no al gobierno y a los gobernantes que es donde proyectan sus frustraciones; sino quizás a su vecino o vecina porque le va bien, es más linda o más alto o tiene tres hijos saludables. O quizás a quienes se comunican y disfrutan mejor o expresan mayor libertad en su cotidianidad.
Así de simple.
Luego están por supuesto aquellos que enceguecidos por sus intereses económicos encuentran en este tipo de gente, particularmente frustrada, un buen plafon social donde apoyarse.
Y desde ya, aquellos que detestan a quienes ven distintos e inferiores a una condición social y cultural que suponen superior de su parte y que creen los autoriza para denigrar a aquellos que entienden masificados.
Y los egoístas, los que desprecian el hecho colectivo y aquellos que por detestar a los funcionarios en gobierno hacen extensivo su recelo a todo el pueblo que lo apoya a quien se ocupan en denostar, degradar y fundamentalmente deshumanizar.
Alrededor de esa gente debe gobierno y fiscalía suponer una enorme cautela para darle lugar a la posibilidad (propia de mentes enfermas) de que este fiscal hubo sido asesinado por componentes del gobierno.
Y así es que hemos asistido a ese enorme desparramo de falsa sensibilidad que fue la marcha de los fiscales a cuya cabeza iban algunos de los verdaderos encubridores del caso Amia y a la que rehusaron asistir la mayoría de las víctimas de los familiares del atentado.
Y es en tal grado falsa la pretendida sensibilidad de este conjunto de mafiosos+resentidos+enfermitos+despistados+frustrados+cínicos, que la demuestran dando cuenta de su absoluto desinterés en el caso de los diez bomberos muertos por querer salvar el incendio intencional de Iron Mountain; donde están implicados desde Fondos buitres hasta funcionarios de la administración Macri que generosamente les entregaba un subsidio de trece mil pesos diarios.
Todos juntos brindaron y se premiaron; con los HSBC.
Y de su fiesta de quemata de papeles inconvenientes resultaron diez bomberos muertos que no les importan un soto a los abnegados paladines de la justicia que marcharon con los paraguas oscuros, bajo un cielo oscuro, por un reclamo oscuro, empujados por intereses oscuros.
Hay gente en el gobierno que perdió la calma ante la muerte de Nisman. Es difícil mantenerla cuando te bombardean a diario, pero no deberían haberlo hecho. Deberían haber respirado y contado hasta diez antes de sumarse a las sospechas de asesinato.
En un país normal, como gustan decir todo tipo de enfermitos que tenemos que padecer, la causa de la muerte del fiscal Nisman se hubiera cerrado prontamente por suicidio.
Pero ésta vez los diarios internacionales, que jamás les dan pelota a la Argentina llevaron el caso a primera plana, sin importar en absoluto que con ello pudieran cargarse a una presidenta, porque el señor Netanyahu está muy preocupado en estigmatizar con fuerza a Irán toda vez que los patos rengos yankys están cerrando tratados con la nación persa.
Imagínense lo comprensible en la reacción de Cristina durante el discurso del domingo de resultar operada por semejantes psicópatas.
Recordemos que siguen apareciendo periodistas que confiesan haber recibido coimas de manos de esta clase de gente por mentir descaradamente en sus artículos como han mentido sobre Libia, por ejemplo, para abrir paso a lo que fuera su invasión altamente criminal.
Pero acá tenemos a un tipo como Majul que después de haber escrito barbaridades monumentales como el trazado del escenario de lo que iba a ser la sentencia de Rafecas, prosiguen frente a un micrófono como si nada.
O a un Fernando Bravo, periodista mediocre, amargo, que aseguró que todos los que concurrimos a la marcha del domingo estuvimos pagos, dando cuenta así de sus espantosos sentimientos.
Gracias amigo.
ResponderEliminar