CUESTIÓN DE TIEMPO

¿Por qué la pileta dibujada de Larreta?
¿Un intento de engaño? Probablemente no.
¿Una tomada de pelo? ¿Una forma de decir al populacho (propio y ajeno) que pueden hacer cualquiera sin costo político? Podría ser.

Lo que suena como más propio y ajustado al perfil de los hombres y mujeres del gobierno nacional es que el suceso de la pileta imaginaria se trate de una marca ideológica, cultural. Una clase de declaración de principios. Como un manifiesto fáctico que dice: "Vivan las irrealidades y las puestas en escena". Al fin y al cabo, para el desayuno nos sirven un holograma, al mediodía un cuento de terrores K y para la cena una pesadilla "lo que nos pasaría si vuelven". Y olvido la merienda con brotes verdes. Vemos la tendencia PRO a sustituir hechos con imposturas. En el universo CAMBIEMOS una depresión económica se hace preludio de grandes arranques; un episodio irracional de represión, reacción estatal muy necesaria ante un conato subversivo fomentado por Venezuela, Irán y sus agentes emplumados mapuches; dichos barbáricos de orden misógino, racista o fascista (continuamente vomitados por los falangistas globolianos), síntomas de una espléndida libertad expresiva; miseria creciente, una gran oportunidad para ejercitar el ingenio y capacidad adaptativa y reemplazar bola de lomo por bofe o asado por ensalada de yuyos silvestres; cáncer, motivo de gozo político; cárcel persecutoria preventiva para opositores, garantía de no impunidad;...

Macri y sus buenos muchachos ganaron convenciendo a muchos nativos de estar viviendo el peor de los momentos aún cuando nunca habían estado así de prósperos y regordetes. Después de semejante magia, no les cuesta convencer a su distraído público que las calamidades del presente son responsabilidad de unos tipos que hace 2 años salieron de la Casa de Gobierno. Han sido tan exitosos en su suelta de bolazos y venta de chuchería reluciente, que todavía hay multitud de compatriotas oteando el horizonte al norte en fantástica espera de la llegada de las opulentas golondrinas inversoras, sin ver (¡a 2 años!) que nadie mentalmente sano en el mundo capitalista arriesgaría medio dólar en un país gobernado por filibusteros fugadores de capital y tramposos consuetudinarios.

Desde luego, la reiteración de pronósticos erróneos, la sucesión de fracasos, la descarada perpetración de mentiras y la imposición cruel de la realidad por sobre un colchón de taradeces solo creíbles para un hato de militantes fanatizados por el credo ultra capitalista, provoca desajustes crecientes en la visión oficial y de a poco surgen los arrepentidos, decepcionados, defraudados e indignados que luego de 12 años de renegar de las banderas de la demagogia notan que esas banderas eran caritativas para con el más pobre y que estas nuevas son protectivas asimismo, pero en sentido opuesto.

Nada es sencillo para un país que madura igual de lento que esos adolescentes perpetuos que a los 35 tienen la época del desenfreno juvenil adherido al carácter y no pueden comportarse como gente crecida. Así somos. Es la marca de origen de este fenómeno que llamamos argentinidad.



















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