Roberto Juarroz
El cielo ya no es una esperanza,
sino tan sólo una expectativa.
El infierno ya no es una condena,
sino tan sólo un vacío.
El hombre ya no se salva ni se pierde
tan sólo a veces canta en el camino.
Me visitó una nube
y me dejó al marcharse
su contorno de viento.
Me visitó una sombra.
Y me dejó al marcharse
el peso de otro cuerpo.
Me visitó una ráfaga de imágenes.
Y me dejó al marcharse
la irreligión del sueño.
Me visitó una ausencia.
Y me dejó al marcharse
mi imagen en el tiempo.
Yo visito la vida.
Le dejaré al marcharme
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