Irremediable
No vengo aquí a mortificarte con reproches por errores mutuos; no quede de mí el desafortunado recuerdo de alguien que no sabe hacerse cargo de lo mucho que falló. No hay una sola intención aviesa de hacerte cargo de mi traspié. No sería justo.
Es solo que -vos y yo lo sabemos-, no debió haber terminado así.Estábamos para más y quedó trunco.
Una pena recurrente golpea.
No hicimos lo que cabía. Faltó madurez, o coraje. ¿Quién sabe?
En cualquier caso, ya no es tema. El río no regresa.
Seguirá corriendo el tiempo y una vez cada tanto, vos y yo, a escondidas, tristes, comprenderemos que hubo una vida juntos que no supimos construir. Y no podremos decírselo a quien con nosotros esté, porque muy injusto fuese.
A esto es a lo que se refieren los ancianos sabios cuando hablan del terrible peso del destino.
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