Por una sola mirada/Ricardo Antonio López

 Ojos que has encontrado andando por la calle, que has visto y se posaron en vos un momento apenas, suficiente para cambiarte. Porque es cierto que para algunos las cosas suceden de modos extremos; esos ojos casuales hallados entre la gente andariega se hicieron de tu voluntad, dejándote marcado, corto, ausente y flojo. Agrietado estás porque unos ojos temibles posarom su mano verde claro sobre tu desamparado ser y escarbaron buscando raíces de amor, de dolor, de alegría, de cualquier motor que active una vida. Agrietado, desnudo, evidente, así quedaste tras la invasión de  una sola mirada.

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