Buena salud mental argenta/Ricardo Antonio López

Los morochos/as y no tanto y mucho menos de este nuestro bendito país ni por asomo estamos locos/as o cosa parecida. Lejos del estado de semi idiotez que nos aquejó durante largos tramos de los putos noventa, hoy día no nos comemos un solo amague, una sola opereta o siquiera un mísero intento de hacernos militar por causas que van en menoscabo del interés popular.

A este respecto pueden citarse múltiples ejemplos, cercanos y lejanos (en términos relativos) como la caída en descrédito de la causa de los dueños de los campos, los ganados y las cosechas, el desprestigio de humoristas anti gubernamentales (Lanata a la cabeza), el fuerte acompañamiento popular a la figura presidencial (que emerge fortalecida tras intensos bombardeos mediáticos que no parecen sino haberla vitaminizado sobre el final de 8 (OCHO) años de gobierno), la parodia evidente de los paros de Barrionuevo, Moyano y sus sirvientes troskistas (¡¡¡¿¿¿???!!!), el corta la bocha del movimiento “Somos todos Nisman” y toda una dilatada variedad de síntomas de lucidez cívica.

Pero nada se me hace comparable a estos 2 datos que son (por algo son) los que amargan las sobremesas, los ágapes, los coloquios y los congresos donde se amucha una desconcertada derecha que (en acto nacido de la soberbia ignorante que es su principal sello) había acuñado aquello del “Fin de ciclo”, una expresión que debió utilizarse nada más que como un latiguillo con qué mortificar el estado anímico de los kirchneristas en sus momentos de baja, pero que terminó haciéndose verdad revelada y dogma transmitido por los innumerables y torpes sacerdotes mediáticos que han terminado por reemplazar a los líderes políticos como generadores de rumbos para el sector conservador argentino:
La ya triste caída del tigre de los barrios cerrados
La plancha terminal del señor de los globos amarillos
Ambas debacles (por acentuarse en los meses por venir) desembocarán en un escenario que ya tuvo lugar en 2007 y 2011: una oposición que pretendía comer pollitos krudos y termina acuclillada en la banquina y sin papel higiénico.

Así las cosas lo único que aún me causa curiosidad es el destino de Macri luego de las PASO. ¿Arrugará como en 2007/11 o por fin dará muestras de coraje cívico clavando su lanza noventista aun sabiendo que le espera la derrota? Porque jugando solo partidos ganados de antemano no puede seguir. Digo, no sé, qué sé yo,…

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