No queda nada de aquel amor mentiroso

Arrepentidos de estos necesitamos y no los que tenemos,  caminando de perfil fingiėndose transparentes. 
Pero màs allá del chiste, pocos macristas se ven hoy dia en la calle. Pareciera haberles arrastrado el viento de la conciencia culposa.  O la vergüenza de comprobar que un falso pastor evangélico y un hato de mentirosos mediatizados les enchufó la radio,  les envolvió para regalo, les vendió gato por liebre, haciéndoles creer que la señora era mala y ya estaban aburridos de ella a causa de la famosa grieta y la inflación galopante que ahora vuela. 


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