Ingratitud imperial

El bueno del presidente Mau ha sufrido un duro golpe en su sentido de pertenencia a los órdenes establecidos justo cuando inicia el difícil camino de poner al país en la senda del primer mundo luego de 12 años de oprobioso populismo que trajo a las masas una falsa sensación de bienestar.

No es menor que el New York Times publique semejante locura,  que habla del extravío ideológico del gran país del norte,  cuando sus comunicadores principales,  olvidando su responsabilidad patriótica de sostener en alto el prestigio de los pelafustanes que  sostienen a su vez  en el patio trasero la divisa de las barras y las estrellas,  se malentretienen denigrándoles.


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