Faltaron becas
La publicidad creciente de los becarios de la militancia macrista está provocando roces internos. Los desplazados se irritan sin su porción.
Todos colaboraron pero la tajada (grande, jugosa) es para una élite. Es el conservadurismo, chicos. Mucho para pocos.
Y esto, que ocurre PRO adentro, multiplica su poder disolvente en las filas del socio menor, la UCR, cuya militancia juvenil expiró.
Unos meses más y el ruido de tambores intentará convocar a las huestes juveniles. Entonces circularán efectivo, contratos, energizantes.
Para muchos de esos chicos llegará el momento de reconocer que fueron utilizados, manipulados y luego de ser descartados, reciclados.
Un duro aprendizaje para miles de jóvenes que de verdad creyeron estar librando una guerra santa contra un hipotético demonio K.
El pase de facturas se hará sentir en 2017 y los caporales de la nave redonda amarilla no entenderán bien de qué se trata.
No entenderán porque no lograron salir del modo campaña. No asumieron que su rol ahora es de gobierno, de concreciones.
Ese desfasaje de su realidad es bien notable en el presidente, que sigue hablando como quien invita a una fiesta.
Organizando pequeños actos publicitarios como lo del colectivo mientras el país se le resbala por un despeñadero. O pasea en bici por NY.
¿Y se supone que los pibes que inocentemente le votaron en 2015 han de seguir en la trinchera después de todo? Subestimación suicida.
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