Incongruencia aparente

Entre los fenómenos producidos por la forma de vida que practicamos las personas del

siglo XXI hay uno que no parece natural, porque es verdaderamente contrario a la

lógica usual, esa que nos guia entre los caminos sociales cotidianos.

Me refiero al proceso intenso de acumulación de información (una de las

características de la modernidad) que no parece causar impacto considerable en el

bagaje cultural-emotivo de los individuos, de tal modo que muchos ciudadanos se

tornan aptos para su desenvolvimiento en el mundo laboral y/o académico sin que por

ello adquieran profundidad de juicio en cuestiones sociales y afectivas, igual que si
una

pátina de impermeabilizante humano se les hubiese adherido durante el ciclo de

aprendizaje que les llevó a la vida adulta

Así nos encontramos con profesionales suficientemente instruidas en el campo

especifico de su competencia pero que asomadas las narices dentro del escenario de la

vida real no logran emitir juicios pertinentes y decidir luego acciones apropiadas desde

el punto de vista colectivo.

En estos hombres y mujeres predomina un sentido individualista extremado que les

hace vivir como si estuvieran en conflicto permanente con el resto de la humanidad

comiendo con una mano y defendiendo con otra el plato. La exaltación que hacen de

su yo lleva por simple lógica a que se consideren revestidos de ciertos derechos

agresivos que les convierten en algo parecido a bucaneros, corsarios con patente que

les autoriza al saqueo del bien común o privado

En la jurisdicción en que desarrollan sus actividades de supervivencia se exhiben

hiperactivos, sagaces y eficientes, intentando siempre destacar del promedio. Fuera de

ese entorno, el que les provee prosperidad y nombre, se muestran desganados, torpes

y desubicados. Dentro de su área "vital suelen ser autoridad de referencia y por fuera

sujetos poco prácticos que en base a una conducta agresiva e impiadosa fracasan

repetidamente en llevar adelante una vida de relación exitosa.

El mismo juicio que en su medio es preciso y pleno de orientación, les falla una y otra

vez a la hora de relacionarse con las otras personas de un modo no lucrativo. Es que se

han acostumbrado a tomar decisiones con base en la ventaja a obtener, lo que es

imprescindible acaso a la hora de negociar, pero ruinoso si uno desea llevar bien una

amistad, una pareja o cualquier tipo de convivencia emocional

Como se ha dicho al principio del texto, es paradójico que la alta capacidad para el

acopio de información por parte de los individuos en la actualidad (un proceso tal vez

el más favorecido por la proliferación de soportes tecnológicos) confluya en tantos

sujetos con una tendencia al entorpecimiento o degeneración de aquellas aptitudes

que hacen de nosotros mejores personas.

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