Mandamiento rector

Se vive de la plata. De eso vivimos. No de sueños, ideales, fantasías y demás.
No se discute aquí la licitud de esta realidad. No venimos a decir si esto está bien o mal. Solo venimos a reconocerlo. Es la verdad que da forma a nuestro mundo. Cuando ponés tu despertador a las 5:30 de la mañana solo para iniciar bien el día y llegar sin un segundo de retraso a tu lugar de trabajo, lo hacés coaccionado por la necesidad de plata. El segundo empleo que acabás de conseguir y te restará descanso y bienestar, se explica por la necesidad tuya de hacerte de más plata.
Machacás a tus hijos con que "hay que estudiar para conseguir buenos trabajos". Y un buen trabajo es un trabajo bien pago. Solo eso. Sí por desagotar pozos ciegos con un simple balde se pagaran sueldos fuertes, nadie negaría que eso de desagotar pozos ciegos es un gran empleo, "que deja mucho".
Te pueden conmover los poemas de Almafuerte y las canciones de Spinetta, podés asistir de corazón a los que viven en la calle, podés participar activamente en los movimientos sociales más nobles de esta época, pero no podés escapar a la férrea dictadura del dinero. Solo optando por una vida solitaria y primaria, siendo un hombre capaz de sobrevivir por sí mismo, produciendo su propio alimento. De lo contrario, viviendo como cualquiera de nosotros, en medio de muchos, con familia, vivienda, servicios por pagar y todo lo que trae una vida en sociedad, deberás obedecer el único mandamiento inapelable, que es el de hacer plata., el mandamiento que ordena nuestras relaciones sociales. nos guste o no.

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