Estaban cansados, esos caminos tuyos
Caminos cansados dijiste,
y no entendí.
Los caminos no se cansan,
pensé.
Ni se gastan las distancias
o el mar.
Tampoco la corriente regresa
y tu rostro en el espejo
es uno distinto cada vez.
Eso creía en los tiempos dulces
De la inocencia.
Y verdaderamente tus caminos
Estaban cansados.
Con ese cansancio amarillo
De los finales.
Cansados con ese hastío
Del vivir sin porqué.
Y cuando te fuiste en un estampido
Fue cruel despedida.
Quedaron tus recuerdos, el de tu voz,
El de tu mirar desesperado que buscaba
Una ayuda que no pude dar.
Tiradas por los rincones tus sonrisas
Y tus vestidos de mujer bonita.
Todo lo que amé en vos,
Abandonado está.
El sonido de tus pasos
Rumbo a mi pieza,
El refugio de tus brazos,
El firme abrazo de tus piernas.
Te has ido con razones
Que no supe entonces.
Y nada hay que hacer,
Excepto sufrir culpablemente.
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