Ni tu rastro

 Me han contado que tus días

No son ya tan plenos,

Como en tu apogeo,

cuando hacías a otros

Lo que no convenía.

Me dieron detalles y,

Aunque tus cosas

me son hoy ajenas,

No pude sino pensar

Que la vida te presenta

Un lote de deudas,

Con interés usurario

Y merecido.

Quedaste sin filo.

¿Cuál fue tu ganancia?

Porque estas gastado.

Gastado, viejo y solo.

Apagado y cansado.

Te dije -hace tiempo-

Que lo tuyo no era bueno.

Te reíste, altanero.

Eras Dios padre

Pero procediste

como un dios pequeño.

Tan poco quedó de vos

Que ni si quiera te odian.

No hay rencor, no hay nada.

Como si nunca

Hubieras estado,

Pues no quedó

ni tu rastro.

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