Cáncer, teorías conspirativas y negación

El caso del cáncer detectado recientemente a Cristina Fernández potenció la teoría conspirativa que indica la existencia de un plan imperialista que provocaría la enfermedad de líderes latinoamericanos opuestos a la tradicional hegemonía estadounidense en la región. 

El mismísimo Hugo Chávez  http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/102016-NN/chavez-califica-de-extrana-ola-de-cancer-en-lideres-latinoamericanos/ acaba de plantear esa posibilidad; ciertamente las posibilidades tecnológicas del país del norte son apenas conocidas por el público y nadie de verdad sabe cuáles son las investigaciones y desarrollos tecnológicos con las que encaran la prosecución de su liderazgo en un mundo que ya no se muestra dócil para con sus pretensiones de dictado mundial; no obstante debe señalarse la falta de pruebas que abonen esta supuesta operatoria.

En este blog hemos señalado en distintos artículos que las intenciones de EE.UU. hacia Latinoamérica no tardarán en tornarse beligerantes, en especial respecto de Venezuela, cuya invasión armada se planteará en concreto antes de no mucho tiempo, como un modo ineludible (para el pensamiento colonial) de reafirmar su condición de "propietario" regional.

Así las cosas no es un disparate pensar que un organismo como la CIA pusiera en marcha intentos destinados a la eliminación física de líderes opositores del tercer mundo, pues esa ha sido una de sus políticas tradicionales. 

Lo que está en dudas no es la falta de frenos morales por parte del gobierno yanqui para tentativas de este tipo, sino la existencia de una tecnología capaz de llevarlas a cabo; esto debe ser claro y entendido como un hecho positivo del mundo en que vivimos: el poder busca perpetuarse y a menudo lo hace por medios despreciables.

En distintas redes sociales nos encontramos con personas que se muestran completamente incrédulos respecto de la posibilidad de prácticas de la calaña en cuestión; leemos cosas como "fantasías enfermizas", "sueños alocados de militantes de izquierda", como si la historia del siglo XX no enseñara de lo que los imperios son capaces de hacer para continuar siéndolo; sin duda que la excesiva exposición a filmes norteamericanos y el consumo indiscriminado de los clichés culturales básicos de la cultura dominante constituye un mal gravísimo que impide a muchos compatriotas ver las cosas como son y, por otro lado, una especie de histeria militante de izquierda hace ver detrás de cada desgracia que ocurre a los pueblos de la región la oscura mano de los halcones de Washington, pero desde una posición realista, informada, responsable, no puede dudarse, ni por un segundo, que los peores recursos de la dirigencia estadounidense aún están por ser ejecutados sobre nuestro lugar en el mundo; no perderán el dominio que históricamente tuvieron sobre nosotros sin echar el resto.

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