Para detener la extranjerización de la tierra argentina, es necesario actuar sin demoras
Con el 10% del territorio en poder de extranjeros no se puede decir que la cuestión soporte más demoras en ser resuelta sin poner al Estado Nacional en situación de apremio, si tenemos en cuenta que los capitalistas foráneos continúan adquiriendo latifundios y que se observa en la administración de los mismos una conducta que, por lo común, es lesiva para lo derechos de los pobladores pre existentes y desacatada para con las leyes del país, como no podría ser distinto, pues basa su política de manejo territorial en el concepto liberal básico, el de la propiedad privada, sobreponiéndolo a todos los otros.
De todos los problemas que enfrenta la patria, ninguno más sencillo que este de ser evaluado y que sin embargo permanezca tan ajeno al foco popular de atención; un estado que no se guarda de poner coto a la adquisición de su tierra por parte del capitalismo internacional pronto se hallará ante problemas jurídicos de difícil manejo; puede llegar el momento en que, sencillamente, la autoridad nacional ya no se halle en capacidad operativa de fiscalizar lo que sucede en semejantes extensiones sujetas al arbitrio de sociedades radicadas en el exterior.
De hecho y en vista de los repetidos aunque poco publicitados atropellos que se suceden en los campos de Benetton, Lewis, CLT (Douglas Tompkins) y centenares de otros tenedores extranjeros, ya puede aseverarse que ni los estados provinciales ni el nacional, ni los poderes judiciales y sus brazos auxiliares alcancen a controlar lo que sucede tranqueras adentro de las fabulosas estancias bajo bandera ajena.
Este lastimoso estado de cosas es hoy día mucho muy notable puesto al lado de los grandes avances que La Argentina registró en lo social y económico desde el 2.003; el proceso de extranjerización de la tierra, un fenómeno pernicioso acentuado a partir del menemismo, perdura y se agrava, quedando como una fea y peligrosa mancha al costado de una realidad en otros campos tan positiva.
Los que percibimos la naturaleza destructora del fenómeno, que es el de una república que no defiende la potestad sobre su territorio, ansiamos que pronto surja una política clara, la cual no podrá dejar de expresarse a través de algunas leyes principales que guardarán parecido con las siguientes:
Deseamos que el movimiento nacional y popular se largue a transitar por este sendero. sin dilaciones.
Hacerse cargo de nuestro rol en la transformación nacional es, entre muchas otras cosas, hablar con toda claridad de aquello que nos preocupa y nos desvela como integrantes de la comunidad.
De todos los problemas que enfrenta la patria, ninguno más sencillo que este de ser evaluado y que sin embargo permanezca tan ajeno al foco popular de atención; un estado que no se guarda de poner coto a la adquisición de su tierra por parte del capitalismo internacional pronto se hallará ante problemas jurídicos de difícil manejo; puede llegar el momento en que, sencillamente, la autoridad nacional ya no se halle en capacidad operativa de fiscalizar lo que sucede en semejantes extensiones sujetas al arbitrio de sociedades radicadas en el exterior.
De hecho y en vista de los repetidos aunque poco publicitados atropellos que se suceden en los campos de Benetton, Lewis, CLT (Douglas Tompkins) y centenares de otros tenedores extranjeros, ya puede aseverarse que ni los estados provinciales ni el nacional, ni los poderes judiciales y sus brazos auxiliares alcancen a controlar lo que sucede tranqueras adentro de las fabulosas estancias bajo bandera ajena.
Este lastimoso estado de cosas es hoy día mucho muy notable puesto al lado de los grandes avances que La Argentina registró en lo social y económico desde el 2.003; el proceso de extranjerización de la tierra, un fenómeno pernicioso acentuado a partir del menemismo, perdura y se agrava, quedando como una fea y peligrosa mancha al costado de una realidad en otros campos tan positiva.
Los que percibimos la naturaleza destructora del fenómeno, que es el de una república que no defiende la potestad sobre su territorio, ansiamos que pronto surja una política clara, la cual no podrá dejar de expresarse a través de algunas leyes principales que guardarán parecido con las siguientes:
- expropiación de latifundios bajo administración extranjera
- limitación de la superficie adquirible por extranjeros a 500 hectáreas, con obligación de asentamiento y producción
- reconocimiento de lo derechos adquiridos por los pobladores originarios (en este campo se han realizado avances)
Deseamos que el movimiento nacional y popular se largue a transitar por este sendero. sin dilaciones.
No hay nacionalidad asegurada con índices tan altos de extranjerización del territorio.
Por último, dejamos una tríada de observaciones:
- el porcentual 10 es inexacto, desactualizado: debe estar cercano al 15
- informarnos, debatir y poner estos temas a consideración general es obligación de patriotas (no podemos, no debemos ni correremos el riesgo de pretender que el modelo es una sólida maquinaria desprovista de fallas que puede funcionar indefinidamente sin que se le efectúen reformas y mejoras)
- nuestra opinión vale
Hacerse cargo de nuestro rol en la transformación nacional es, entre muchas otras cosas, hablar con toda claridad de aquello que nos preocupa y nos desvela como integrantes de la comunidad.


Comentarios
Publicar un comentario