LA CUESTIÓN DE FONDO: EL PROGRAMA DE LA OPOSICIÓN, por Roberto Hyon


Cuando a los opositores a la presidenta Cristina  Fernández se le pregunta  acerca de las propuestas, el programa de gobierno que presuponen como alternativo al actual, NO HAY RESPUESTAS, todos, desde  el FAP que se asume como de izquierda, hasta los anarcocaceroleros, pasando por la derecha Macrista, confundidos radicales, peornistas neoliberales, carrióticos, etc etc., ninguno expresa que es lo que quiere, es decir un programa de gobierno, propuestas. TODO PASA POR GENERALIDADES POR QUEJAS, POR DECIR QUÉ ESTÁ MAL.

Lo que ocurre no es casualidad, porque todos danzan al compás de la música que tocan los intereses más reaccionarios del país, que atrincherados  detrás de los medios monopólicos de comunicación, les dan la letra y les marcan el compás  A LOS QUE ESTÁN EN CONTRA.
Cada uno  con su libreto, los de la izquierda, denunciando por izquierda, en contra de las mineras, en contra del pago de la deuda externa,  exigiendo el 82% para jubilados, en demagogia, que la política de derechos humanos  es una farsa. Los liberales, o sea la derecha: que estamos afuera del mundo, que no hay seguridad jurídica, que no nos endeudamos, que espantamos a la inversión extranjera. Que se hace populismo, que se aumentan indiscriminadamente salarios, que no se devalúa, y se hace incompetitiva la exportación, que se cobran retenciones, se expropia la renta a los que producen, que no se paga  a los acreedores externos (fondos buitres) etc, etc..
Los peornistas disidentes, bueno, estos como están en el medio  mechan  de la izquierda y la derecha, pegan por diestra y siniestra. Defienden  los salarios altos (por el impuesto a las ganancias) con MOYANO, BENEGAS, BARRIONUEVO, defienden al campo con AMADEO, DE NARVAES, DUHALDE, REUTEMANN , DE LA SOTA. Defienden las instituciones de la república  el diálogo, las buenas costumbres, con la militancia suelta  por lo general carguista  que quedó afuera del gobierno, que busca  recolocarse, que recitan las veinte verdades y nos llenan de citas  del Perón de las palomitas blancas., de una doctrina leída  a los ponchazos ( juguete de ocasión).
Bueno.  Todo así  hasta llegar  a los ANARCO CACEROLEROS,  que sintetizan en sí a todos, que son la protesta sustentada en el racismo, el odio, la sinrazón; su programa: el no quiero mechado con  frases sueltas tomadas de los zócalos de TN O DE LOS TITULARES DE CLARÍN Y LA NACIÓN.

APARENTEMENTE  NO HAY UN PROGRAMA DE GOBIERNO ALTERNATIVO, PERO LA VERDAD QUE  ESTO NO ES ASÍ  EL PROGRAMA EXISTE, ESTÁ, NADA MÁS ES IMPOSIBLE DE DECIR, DE PROCLAMAR, PORQUE SI  SE LO HICIERA, SE VA TODO AL CARAJO, TODO SE DESINFLA.

Ahora, los militantes  de la causa nacional y la ciudadanía confundida por la desinformación, NO PUEDEN DEJAR DE SABER CONCRETAMENTE CUÁL ES ESE PROGRAMA, que a continuación  exponemos crudamente.

LOS INTERESES QUE ESTAN DETRÁS DE LOS OPOSITORES,
LA ARGENTINA  QUE QUIEREN MAGNETO, MACRI,  DE LA SOTA, DE NARVAES Y LOS PEORNISTAS DISIDENTES.
ESTE ES EL MODELO QUE AÑORAN, QUE VA HACER  INMENSAMENTE RICOS A UNOS POCOS Y HUNDIRÁ EN LA MISERIA A LA MAYORÍA DE LOS ARGENTINOS

El profesor de historia económica de la Universidad Nacional de Buenos Aires Ricardo Aronskind (citado por  Horacio Verbitsky) se preguntó qué ocurriría si las consignas de los carteles y las propuestas de economistas, medios de comunicación y empresarios de la derecha aborigen se convirtieran en realidad. De aplicarse ese programa implícito se aceleraría la fuga de capitales originados en la evasión impositiva, la especulación cambiaria volvería a ser la actividad económica principal. Sucedería otra mega devaluación, con aumento generalizado de precios, vertical caída de salarios, consecuente contracción de la demanda, quiebra de pequeñas empresas y desempleo generalizado. Para mantener el consumo suntuario de los indignados, se agotarían las reservas del Banco Central y se reiniciaría el ciclo del endeudamiento externo, luego de capitular ante los fondos buitre y el FMI y saldar las cuentas con el Club de París. Disminuidos o eliminados las retenciones, los impuestos a las ganancias, el cheque, la renta presunta, los bienes personales y la propiedad inmobiliaria, la inevitable reducción del gasto público generaría más recesión y desempleo, con lo cual disminuirían o desaparecerían las presiones salariales. El corte drástico de subsidios a la energía y el transporte, la reducción de los planes de obras públicas, el congelamiento de la Asignación Universal por Hijo y jubilaciones y el despido de personal del Estado incrementarían la pobreza, la indigencia, la conflictividad social, la violencia y el gasto en seguridad privada. Sin crédito a la producción y el consumo y contenida la expansión monetaria, el aumento de las tasas de interés dejaría sin financiamiento a la producción y el comercio. Caerían las ventas y la actividad económica. El allanamiento a los reclamos de los acreedores del país derivaría en corridas cambiarias y bancarias, con colapso de la actividad económica y cierre de bancos. La firma de “tratados de libre comercio unilateral” con Estados Unidos, la Unión Europea y China llevaría a la desaparición de la industria nacional y a una desocupación estructural del 30 por ciento, con flexibilización laboral extrema para el resto. Si el gobierno desmantelara los organismos de regulación y control, eliminará la restricción a la compra de tierras y la remisión de utilidades por parte de extranjeros, se produciría un incremento exponencial del lavado de dinero proveniente de actividades criminales, habría un gran aflujo de capital especulativo, que financiaría la formación de activos externos y las remesas de las multinacionales. Aronskind no se priva de una tenue ironía; también habría buenas noticias: las firmas multinacionales invertirían en recursos naturales, que se exportarían en bruto, en los shoppings se conseguiría de todo y la Fragata Libertad retornaría triunfal.

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