Para indecisos y confusos


¿El kirchnerismo es peronismo?, la falta de diálogo y el extremismo kirchnerista: zonceras para engrupir inocentes

Esto no es declaración de principios, ni carta abierta o palabraje importante que deba ser escuchado por los altos círculos del poder. No es documento fundacional de nada, no es perentorio llamado a la reflexión ni necesario correctivo doctrinal. No es nada de eso por insuficiente estatura del autor, pero de todos modos se publica por este medio pensando que pueda ser útil a un grupo de gente un tanto permeable a intereses que no son los del pueblo y que abruman a la  población desde que son mediatizados por influyentes sectores de la prensa.

Qué cosa es este escrito resulta en realidad intrascendente, pero habiendo espíritus que necesitan de constantes clasificaciones y categorizaciones para arreglárselas con el mundo, podemos decir que se trata de un clavar lanzas a favor de todas las cosas que nos expresan como pueblo o pedazo de pueblo que intenta decidir el rumbo general del barco que llamamos La Argentina.

¿Por qué se escribe esto? Se escribe para darle una mano a los buenos del Campo Nacional y Popular que hoy vemos flaquear, como si estuvieran cediendo ante la mentira eterna de las partes más conservadoras de la  patria. Lo estamos escribiendo sin ánimo de burla hacia los actuales solicitantes de cordura, racionalidad y diálogo, los que están diciendo basta de posiciones extremistas, paren de confrontar, no queremos más rivalidades, los amantes de las posiciones equidistantes que desde algún punto medio buscan ser el centro de una realidad demasiado grave como para ser engullida por simples operaciones de promedio. Lo escribimos para los hoy empiezan a decir que esto no es peronismo (por la política kirchnerista) y que los históricos del justicialismo desconfían de la parada izquierdo-fascista del modelo.

Que no caigan en la trampa del pensamiento mitrista expresado en estos días por el director de la Nación (me cuesta escribirlo con mayúsculas), cuando dice - entre tantas otras muchas canalladas – que el antídoto contra el kirchnerismo vendrá desde el mismo peronismo, organización que ya comenzaría a rebelarse abiertamente buscando y augurando el fin del modelo. Bueno, que exista algún integrante del Campo Nacional y Popular que necesite que un hiper gorila como este Bartolomé Mitre le clarifique el panorama, ya me parece excesivamente liviano desde el punto de vista ideológico (sin embargo no nos asombramos, ya que los movimientos populares reúnen heterogéneos contingentes entre los cuales se hallan personas cuyo corazón está en el lugar correcto pero no cuentan aún con la información y la experiencia que deshacen las madejas de confusión y mentiras que usualmente tapan los principios simples y claros del verdadero interés nacional).

Que no se dejen arrastrar por ese debate iluso que confunde y enfrenta a muchos que deberían estar codo con codo en las barricadas donde la patria da la mejor batalla de todas. Y me refiero a la condición peronista o no peronista del kirchnerismo. Una discusión extraordinariamente inútil que entusiasma a unos cuantos, como si de verdad tuviera importancia. Es que veo a muchos jugando una competencia de peronismo, a ver quién tiene los trapos correctos y  se sabe mejor las anécdotas y frases del General, pues para muchos, el ser peronista hace tiempo consiste solo en eso, en una cuestión de ropajes, estandartes y símbolos, insistiendo en aquello de “yo de política no se nada…soy peronista”, como si se pudiera ser peronista sin entender lo básico y fundante de la política nacional, que es distinguir entre propios y ajenos. Uno, que no es peronista, se asombra de ver ingenuos que realmente y de buena fe comienzan a preguntarse si el modelo es peronista o no y a ponerse en posiciones cercanas a la de espantajos estilo Julio Bárbaro y otros peronistas de utilería. No entiendo. ¿En qué no ven el peronismo evidente y cabalgante del kirchnerismo? ¿Qué cosa creen que es el peronismo? ¿Hay que vivir recitando las verdades del justicialismo y tener estampitas de Evita en los bolsillos para recibirse de peronista? Muchachos, a ponerse perspicaces y dejarse de joder, porque mientras Uds. desconfían del carácter peronista del gobierno, los sectores reaccionarios mueven la cola de felicidad viendo que la semilla de la discordia por ellos sembrada, comienza a brotar en nuestro surco.

Y algo más: esto no es asunto exclusivo de peronistas, es asunto de todos y todas.

Después está el tema de la falta de diálogo de la Presidente. ¿Y con quién debería dialogar? ¿Con Magneto, con Bartolomé Mitre, con Hugo Moyano, con el Momo, con Macri? Con el enemigo no se dialoga, se combate. Y esos tipos son enemigos, a no equivocarse. Son enemigos. Nos destruirían si pudiesen. Se dialoga con gente bien intencionada y estos sujetos no tienen buenas intenciones. Si no tenemos en claro un par de cositas, deberíamos abandonar la militancia, o postergarla hasta reunir mayor lucidez. Sinceramente lo digo. Dialoguemos con los razonables y bienintencionados que aún no comparten nuestra posición, demostrémosles la verdad de los números más allá de los relatos rastreros que propalan los sirvientes de la oligarquía, invitémosles a ejercitar la memoria (nuestro mejor aliado), hablémosles de nuestra visión histórica, llevémoslos a los lugares de reunión y que vean nuestra dimensión fraternal, que vayan junto a nosotros en nuestras marchas y comprueben dónde están las mayorías y como de grande es el amor a la patria que las embarga. Insisto en que no se puede dialogar con los que nos insultan y ridiculizan. No señor. Hacerlo sería estúpido por lo inconducente. Gastar pólvora en chimangos. Pero si vemos un resquicio de razonabilidad en el otro y nos parece que existe alguna posibilidad de hacerle ver el camino del futuro, entonces sí, dialoguemos. Pero no con el enemigo. Sería al cuete. Y nos llenaríamos de un odio que no necesitamos.

Y están los que se dejan aterrorizar por el extremismo kirchnerista. Yo no quiero imaginarme a esos compañeritos en épocas de Evita, sus reacciones ante el discurso visceral y definitivo de aquella mujer. Hubieran salido disparados de la plaza, como ante la visión del demonio encarnado en forma de mujer rubia y revolucionaria. ¿Pero qué cosa creen que ha sido el peronismo, un desfile de soldaditos de plomo y obreritos de mazapán cubiertos de azúcar? ¿No les ha informado alguien que Evita era cualquier cosa menos componedora y que en la defensa del modelo no vacilaba en enfrentarse con quien fuera? No entiendo, verdaderamente no entiendo a los abanderados de la moderación. ¿Adónde vamos a ir a parar si uno de estos días Cristina Fernández se reblandece y empieza a ser condescendiente y no agresiva con los tiburones que la cercan (que nos cercan a todos). Se la comen a ella y nos vamos todos al mismísimo carajo, atados de pies y manos, peronistas y no peronistas, cuantos creemos y militamos por la patria sin mucho pensar en categorías y banderías políticas. En este preciso momento no da para hipercriticismos: derrotado el kirchnerismo, chau patria, por unas cuantas décadas, como en el 55.
Somos extremistas, dicen. Seríamos fundamentalistas, talibanes, excéntricos exasperados que quieren cambiar el sentido de la patria. Seríamos causantes de crispación, malestar social, fuente de enfrentamientos entre hermanos, indeseables que llevan a la nación a una disolución final. Lo que de verdad somos es bien distinto: gente de coraje que no permitirá que una vez más el futuro quede hipotecado en manos de irresponsables y ladrones. Que a nuestros rivales le disguste nuestra intransigencia y que no estemos dispuestos a cederles ni medio centímetro de las ventajas que anhelan es otra cosa. Es que no somos giles que vayan a arrear con editoriales mentirosos ni golpes mediáticos. Le llaman extremismo a la solidez con que defendemos lo ganado. No hay problema. Gente convencida es lo que somos. Gente que no arriará ninguna bandera y enarbolará muchas otras en los años por venir, buscando más y mejores derechos. Que se arreglen los opositores con lo que llaman extremismo. A nosotros no nos engrupen sus zonceras de perdedores mala leche.

A no hacerse los neutrales ni tomar profesión de sesudos observadores de la realidad; la tribulación es grande y cualquier asomo de flaqueza en forma de pechofriísmo irá a ser capitalizado por los enemigos tradicionales. ¿Qué hay cuestionamientos al modelo? Perfecto. Nadie pretende corderos alineados tras un proyecto. Pero a cuidar las formas y atemperar los ánimos, no sea cosa que por descuido se crea que hemos trasladado nuestras carpas a territorio hostil. Hoy, ahora, ya, no existe un espacio distinto al kirchnerismo desde el cual luchar por las banderas nacionales. El que quiera cambiar estados de cosas lo hará desde dentro. Afuera está la antipatria, aunque a algunos les disguste la terminología. O estamos o no estamos. O anarquizamos el Campo Nacional y Popular abriéndonos y declarándonos independientes (con lo que nuestro voto irá a para al extenso saco multipartidista opositor) o cerramos filas y vamos todos en bloque hacia la victoria.

No son tiempos comunes, ordinarios. Estamos girando en una bisagra histórica y nuestra responsabilidad de ciudadanos y militantes es mayor que la que se haya tenido en cualquier otra época de La Argentina. Es bien simple. No hay escapatoria ni salida elegante.

Comentarios

  1. “Vivimos la dictadura de los votos, que es la peor de todas”.
    “Ya no existe más aquella Argentina culta. Hay una elite que piensa de una manera, y una clase baja que no se informa, no escucha y sigue a la Presidenta. Cuanto menos cultura, más votos recibe Cristina”. - Bartolomé Mitre - 2012

    Si alguien necesita alguna aclaración para confirmar que el Kirchnerismo es la única continuación de aquél Peronismo original de mediado de los años 40, leer las declaraciones del dueño del medio golpista es más que suficiente.

    Los que se apartaron y hoy cascotean al modelo nacional y popular no merecen ni siquiera la oportunidad de reflexionar. Comprenden muy bien la traición cometida, especialmente si han merecido el beneplácito de mentirosos gurúes de la economía como Carlos Melconián y la bendición de TN, entre otros representantes del "periodismo independiente" de la realidad.

    No son adversarios políticos sino reales enemigos y como bien decís, hay que combatirlos y derrotarlos.

    Faltan 18 días para el 7 de diciembre.

    Saludos
    Tilo, 71 años

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