Arriba esas cacerolas/Ricardo Antonio López



Las clases acomodadas suelen tener largos periodos de inactividad intelectual durante los cuales parecen recargar sus baterías de desprecio por todo lo popular y argentino. De allí viene este ya prolongado lapso en el que no protagonizan sus espectáculos callejeros de agitación social o cacerolazos.

Y la verdad ya extrañamos ver las masas esclarecidas reclamando por dólares y democracia. Tememos que puedan llegar a desengañarse respecto de sus posibilidades destituyentes por vía de la protesta callejera y ya no podamos ver esos lindos ropajes desfilando por Capital. No deberían abandonar la costumbre de mostrarse indignados, pues la nación toda necesitaría ver el modo en que sufren los mejores bajo el yugo dictatorial.

Uno, pobre morocho kirchnerista desprovisto de cualquier abolengo o derecho de cuna, reclama que estos compatriotas regresen a la actividad rebelde, dejando de lado toda pereza que les viniera de sus antepasados hidalgos. “Caceroleros, a las cosas”, diría Ortega y Gasset, preocupado de ver que el pancismo derivado de las ventajosas rentas detienen el ímpetu subversivo nazi fascista.

Acaso pueda incentivarse la acción cacerolística mediante un sistema de habilitación de cupos de dólares libres para la compra a ser asignado entre quienes participaren de las marchas. Además, los Starbucks debieran brindar sus productos gratuitamente a los sublevados, igual que los Mc Donalds y otros comercios del Primer Mundo.

No habrá de olvidarse que el show de cacerolas incluso atrae al turismo internacional y que se ha podido observar a simpáticas delegaciones de asiáticos filmando y fotografiando a nuestros agitadores Premium. De este modo y procediendo a una inteligente promoción en las capitales del mundo, el caceroleo podría llegar a constituirse en factor de desarrollo turístico de primer orden.

En fin, son ideas, pero (creemos) importantes. Es necesario defender las costumbres nacionales, como instrumento de promoción cultural y herramienta de reactivación económica.

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