Una frase pretensiosa/Ricardo Antonio López



"Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie", el famoso dicho de Carlos Menem respecto a supuestos planes encubiertos que habría puesto en marcha luego de engañar a la población argentina.

La verdad no nos parece. Demasiado complejo y elaborado para un chirolita. Aunque el tiempo y el espíritu legendarista de los argentinos ha ido transformado al riojano infame en una especie de gran titiritero, maestro de complots y genio del mal, nunca fue más que un palurdo audaz y afortunado.

Suponer que fue protagonista de un ardid a escala nacional destinado a hacerse del poder no es congruente con el tipo de persona que siempre demostró ser; es como asignarle a un ganso la capacidad melódica de un canario. Ese tipo, al ganar la presidencia de la nación, no tenía la más puta idea de lo que haría; probablemente conservaba la esperanza de ser efectivamente un caudillo popular al estilo Quiroga, vano afán, si hubiera existido, pues de un cobarde mediocre no se hace un caudillo federal.

Parecerá trágico (lo es) que alguien con mínimas condiciones para el cargo pueda obtenerlo, pero así sucedió y hasta hoy tenemos un núcleo duro de argentinos que defienden lo actuado en los 90.

En mayo de 1989 el pueblo no fue engañado, no cayó en una maniobra destinada a sojuzgarlo. Solo eligió la alternativa que parecía más favorable a sus intereses. Al encararse la re elección ya fue distinto. Allí ya estaban las cartas sobre la mesa y el perfil gorila que había escogido Menem era público y notorio. Nadie estaba engañándose al respecto: se le estaba renovando el poder a un representante del poder conservador. Lo que prueba la falibilidad del pueblo (o digamos mejor mayoría circunstancial).

Sin parecernos demasiado importante nada de lo anteriormente expresado, rescatamos sin embargo el valor de re pensar lo que tradicionalmente se nos “enseña a opinar”. Cosa de evitar que en lo futuro sigan enseñándonos a opinar, para llegar a un estado de conciencia en que podamos opinar por cuenta propia.

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