Conferencia de Paz en Venezuela (versión leída en Clarín y versión real)

A raíz de los disturbios continuados en distintas ciudades del país, el presidente Maduro había convocado a una Conferencia de Paz en el Palacio Miraflores para el miércoles 26 de febrero. La reunión tuvo lugar y dió lugar a distintas interpretaciones.

Es claro que una gran parte del público, si bien conoce de una situación de protestas anti gubernamentales en el país caribeño, no sigue los hechos en detalle, como sí otros hacemos. De el desconocimiento parcial o fragmentado de una realidad social compleja es que se nutren los manipuladores de la opinión pública, como veremos del análisis del texto de la periodista Winogradoff publicado por Clarín y su cotejo con la realidad.

El título en sí ya es amañado y malicioso y no coincide con el contenido del artículo, donde se especifica que fue el MUD o Mesa de Unidad Democrática (es decir, los promotores visibles de la protesta) el sector que rechazó la invitación al diálogo, sin aclarar que el resto de las agrupaciones políticas, religiosas y económicas invitadas en efecto concurrieron al cónclave promovido por el oficialismo. Incluso la nota habla de "una Conferencia de Paz en la Casa de Gobierno de Miraflores, que quedó con muchos asientos vacíos", palabras que pueden engañar al lector desprevenido pero no a quien vio la transmisión directa del encuentro desde un Salón Ayacucho colmado de gente de ambos sectores (oficialista y opositor), entremezclados del modo más enigmático si nos atenemos a la versión publicitada por el periodismo mayoritario, de un estado de polarización absoluto que impide no ya solo diálogos de conciliación sino la simple cercanía física. No es lo que se vio en la transmisión televisiva de la Conferencia de Paz.

Lo que sí se vio en ese primer capítulo de La Conferencia, ha sido una franqueza llamativa para los parámetros usuales de la política, por parte de los disertantes de uno y otro sector. Así como los opositores al chavismo debieron oir directos y fuertes mensajes de, por ejemplo, el gobernador del estado de Anzoátegui, Aristóbulo Istúriz, hombre de una muy convincente capacidad de expresión oral, el presidente Maduro a su tiempo se quedó quieto en su asiento mientras Jorge Roig, presidente de Fedecámaras, por citar uno de los no oficialistas, detallaba con bastante nivel y precisión los temas económicos en los que difería parcial e incluso totalmente del gobierno.

En general, todos los que fueron diciendo lo suyo contribuyeron a generar en el espectador la expectativa de estar en el inicio de una estrategia positiva para llegar a puntos de encuentro entre chavistas y no chavistas no fanáticos (porque los fanáticos decidieron auto marginarse de la propuesta de encuentro a través del diálogo, lo que ya dice bastante de ellos). Como en todo encuentro entre pares que difieren en sus opiniones sociales y políticas, se escucharon cosas que unos y otros hubieran preferido no escuchar. Es la democracia, es la esencia de la convivencia política civilizada y productiva en términos culturales.

Nada de esto está reflejado en el artículo de Clarín y ya nos atrevemos a sospechar que no era intención de la autora reflejar la verdad sino afianzar la instalación de un relato anti chavista que está en plena construcción por estos días.

Ludmilla explica que mientras Maduro ponía en marcha la Conferencia (en un salón repleto de miembros de uno y otro sector), los manifestantes del MUD llegaban ante la sede de la GNB (Guardia Nacional Bolivariana) "para pedir el cese de la represión y la expulsión de los agentes paramilitares cubanos", acordes en una y otra mentira, pues como es fácil de comprobar en los videos y las fotos abundantes (me refiero a los que son de las protestas de estos días y de ese país) la GNB, si tiene una responsabilidad en todo esto, es la de no haberse desmadrado en la represión (lo que sin duda muchos daban por sentado), lo que hubiera otorgado a los fanáticos del anti chavismo vía libre para incendiar el país completo. Recordemos que esta nación carga en la mochila de sus pesadillas el Caracazo del '89, una protesta popular causada por el hambre extremo que terminó en una matanza de manifestantes (no se ponen de acuerdo los que saben, sino para señalar que entre la Policía Metropolitana, el Ejército y la Guardia Nacional liquidaron entre 300 y 3000 marchantes durante aquella orgía de "control social neo liberal", entre el 27 de febrero y el 8 de mayo (corría la era del delincuente Carlos Andrés Pérez y su ajuste FMI). Por un lado, el propósito de responsabilizar a la GNB por las muertes, cuando para cualquiera que esté siguiendo de verdad los hechos ya está en blanco y negro que son grupos paramilitares de derecha los verdugos del público de uno y otro bando, aunque esos misteriosos super motoqueros que acribillan a los manifestantes, para Capriles, Machado y otros, sean efectivos paramilitares cubanos, aún sin mencionar un solo elemento de realidad que les apoye en sus sospechas  conspirativas de orden internacional, esas mismas que -dicen ellos- corroen la mente de Nicolás Maduro cuando relaciona al gobierno USA con la rebelión en proceso, acaso porque hay llamadas entre organizadores del guarimbeo en las que se habla de los "consejos del Departamento" para una mejor desestabilización del gobierno chavista, el aporte económico blanqueado a los grupos ultra opositores mediante dinero del presupuesto federal del país norteño (sin olvidar los antecedentes intervencionistas ilegales estadounidenses con motivo del golpe del 2002).

Siguiendo con el hilo "un pueblo bravo que se le planta a la GNB frente a su propia sede" la periodista Winogradoff nos cuenta que la referida marcha protagonizada por mujeres anti chavistas fue liderada por la diputada María Corina Machado, la misma demócrata perseguida (el chavismo la quiere dejar sin fueros por traicionar a la patria) que en la sesión legislativa del último martes debió retirarse más rápido que despacio cuando otra diputada -Tania Díaz, del PSUV- anunció que iba a poner el audio donde la rebelde promovía la desobediencia civil al gobierno legítimo de la república bolivariana.

El artículo de Ludmilla sigue dando detalle de los motivos dados por Capriles (que retoma el poder luego de la caída de Leopoldo López, quien de paso ya lleva unos días sombreando sin que ningún movimiento popular le rescate de las mazmorra chavista, lo que desmentiría los pronósticos iniciales que indicaban estar ante un Chávez de derecha, tal el carisma y poder hipnótico del bravo conspirador) para no asistir a la Conferencia.

Finalmente, Ludmilla nos revela de Capriles esa veta profética apocalíptica que los argentinos hemos aprendido a padecer de dirigentes como Elisa Carrió. Así leemos:
“Vamos hacia una debacle económica”.
“No hay divisas".
"Este es un gobierno moribundo que se está extinguiendo".


Uds. se preguntarán quié es Ludmilla Winogradoff, quien con tanto descaro dibuja la realidad al modo que necesita. 

Por lo pronto podemos decir que es una ex carlosandresperizta retiro efectivo, articulista del Diario ABC de España y Clarín de Argentina.

Pero Antonio Maestre, en
http://antoniomaestre.wordpress.com/2013/04/19/historia-de-una-manipulacion-en-abc-sobre-venezuela/
nos da algúna idea más con esta captura de pantalla del blog de la periodista venezolana, donde se ilustra la barbarie del régimen maduriano mediante imágenes tomadas en Egipto (debe ser la globalización). 
No importa: la gente es boba y lo importante es colaborar con la causa peluda.

Luego un implacable Maestre nos ilustra otro tanto con la siguiente imagen, que es un detalle de como Winogradoff transforma a un opositor anti chavista portando arma de fuego (acaso para "hacer patria matando un chavista", tal como promocionan las remeras de muchos rebeldes pacifistas) en un miserable monstruo chávico disfrazado de opositor y listo a cometer asesinato.


Al fin, cuando la mentira es insostenible, se elimina el post comprometedor y a seguir con el circo:

Con personal así, digamos que tanto ABC como Clarín  estarían en el horno del desprestigio profesional. Lo cual, lamentablemente, no evita que bastante gente continue creyendo en su propaganda desinformativa.

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