DISYUNTIVA EUROPEA: DERROTA AL NEOLIBERALISMO O AGRAVARA SU CRISIS, por Eduardo Di Cola*
A
pesar de la resistencia popular el gobierno de Portugal por urgencias
económicas insiste en vender 85 cuadros de Miró. El Primer Ministro
italiano Letta anunció la privatización del correo, del
astillero Fincantieri y parte del paquete accionario de Alitalia. En
tanto Fiat, nave insignia de la industria italiana dejó de tener su
domicilio fiscal en Italia. En España 80.000 propiedades recuperadas de
los españoles desahuciados fueron puestos en manos de fondos buitre de
EEUU. La principal estación del metro (subte) de Madrid “Puerta del Sol”
por 3 millones de Euros fue rebautizada con el nombre de una empresa de
telefonía celular, llamándose ahora estación “Vodafone Sol”. En
Alemania crece la desigualdad y la necesidad de incrementar los planes
de asistencia social.
De la mano de la crisis se fortalecen los
movimientos de reafirmación nacionalista. Cataluña, el País Vasco, el
norte de Italia, Escocia con referéndum para el corriente año.
Movimientos independentistas como el Bávaro en Alemania, el Flamenco en
Bélgica o el Sardo en Cerdeña, son solo algunos ejemplos del creciente
consenso social que estos movimientos están ganando.
Con nuestras propias características esa historia
ya la vivimos. Por entonces la condición de “sudacas” era suficiente
argumento para que el Primer Mundo explicara nuestras desgracias.
Nosotros como nietos vendimos las joyas de la abuela. Europa está
recorriendo el mismo camino y por su larga existencia histórica, como
bichoznos no solo enajenan los bienes de sus abuelos sino que además los
de sus trastatarabuelos, tatarabuelos y bisabuelos.
La especulación financiera internacional y los
poderes económicos hiper-concentrados aprehendieron a la política
poniéndola a disposición de sus intereses. Formaron una tecnocracia que
con la sola diferencia de matices justifican la pertenencia a distintos
partidos, pero que en lo sustancial sostienen las mismas ideas
económicas y defienden iguales intereses. Es la derrota de la política.
Primero cooptaron a la dirigencia y sus partidos, los usaron en su
propio beneficio y ahora con el argumento de la ineficiencia y
corrupción los señalan como únicos responsables.
Pero lo que ocultan esos poderes económicos es que
las riquezas que faltan en las economías en crisis están acumuladas en
billones (doce ceros en nuestro lenguaje) de dólares en los paraísos
fiscales, muchos de los cuales están en el propio continente europeo y
otros en sus colonias de ultra mar.
Raymond Baker en el libro “Capitalism´s Achilles
Heel (El Talón de Aquiles del Capitalismo) ya calculaba en el 2005 que
entre U$S 1,1 y 1,6 billones atraviesan ilegalmente las fronteras. A ese
monto lo desagrega y dice que el 3% proviene de la corrupción, de un 30
a 33% de actividades delictivas y aproximadamente un 65% de fraudes
empresarios como la evasión fiscal, manipulación de precios,
transacciones falsas, precios de transferencias abusivos, entre
otros.
En ese escenario los gobiernos y con ellos los
partidos oficialistas van acumulando en su contra un creciente malestar
social. La pérdida de consenso a su vez no es canalizada políticamente
por el propio desprestigio de los opositores. Están pagando las
consecuencias de haber abandonado las ideas como elemento de cohesión,
organización y construcción de poder social que les permita decidir con
independencia de la presión de los grupos corporativos nacionales y
multinacionales. Los partidos mayoritarios se están desmembrando. Peor
aún, han perdido hasta el instinto de supervivencia. Europa está jugando
con fuego, avanza hacia densos y peligrosos nubarrones.
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