Apretón de manos
Los fallidos salvadores de la patria en sincero apretón de manos.
Notable modo mácrico de mirar a los ojos del oponente, como desafiándole a un duelo de pistolitas.
Y la seductora apostura del Tigre del Nordelta que cautiva a tal punto a las mujeres argentinas que no hay encuesta que lo haga superar el 30% de los votos, aún cuando se realicen dentro del mismísimo barrio cerrado que le sirve de guarida.
Por otro lado, el ex niño terrible, el empedernido seductor de viejas, el bon vivant, el Isidorito Cañones de las pampas feraces, el señor de las deudas estatizadas, el Lord Mayor de la pretenciosa Ciudad de Buenos Aires, ya en la recta final de un nuevo arrugue (Dios no lo quiera y tenga en esta ocasión el coraje que supo faltarle en presidenciales anteriores).
¿Una visión del futuro? ¿Un preanuncio de la gran convergencia, de la mítica alianza restauradora? ¿O un caso más de encuentro de pajarraquillos que se aletean y se trinan por más que no se quieran?
Y más allá, un tanto corrido del centro de la escena, luego de haber cumplido patriótica tarea de defender los intereses del explotador rural en 2009, el César que no pudo ser, el Emperador Claudio que se pinchó, Cletus Cobos, magnífico ejemplo de lo que argento con angurria puede llegar a acometer sin mostrar señal alguna de arrepentimiento tras haber quedado con gran destaque en los altos anales de la traición patriótica.
Una sola foto puede llevarte al éxtasis.

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