Inminente final de la anarquía caquista
La anarquía caquista está poniendo el país patas para arriba, con lo que los tradicionales valores de las clases rectoras se devalúan perdiendo terreno ante la bárbara embestida igualitaria.
Años ha, nadie hubiera atrevídose a poner frenos o interponer sospechas respecto de las conductas financieras del patriciado, en implícito reconocimiento de los derechos especiales que nos asisten.
Indignante espectáculo ofrecen por estas horas los medios al servicio de la emperadora, empeñados en criticar a quienes salvaguardaron sus ahorros colocándolos en bancos radicados en Suiza, no haciendo otra cosa que defender el patrimonio ganado con esfuerzo, poniéndolo bajo la protección del mundo civilizado. evitando además el financiamiento del horroroso aparato estatal que oprime la libertad de los argentinos de bien.
¿En qué momento se le ha reconocido a estos politiquillos populistas el derecho de inmiscuirse en la administración de nuestro dinero?
El esbirro cristinista al mando de la AFIP nos ha declarado la guerra al ignorar nuestras prerrogativas, el natural estado de libertad que siempre nos ha asistido en cuanto a los modos de manejar nuestro patrimonio personal. ¿Acaso pretenderán enjuiciarnos? ¿Han perdido la vergüenza? ¿Cuánto tiempo más resistiremos sin hacer tronar el escarmiento y poner en vereda al negraje opresor?
Retuércete en tu tumba, General Bartolomé Mitre, que ahora las clases mejores no son libres de manejar sus dineros al modo que la prudencia recomienda.
No faltará mucho para que los guerrilleros de La Cámpora pretendan mantener trato carnal con doncellas de doble apellido, o que el elemento obrero pretenda poner las sucias patas sobre la mesa de la patronal, tal cual les dictan las oprobiosas "verdades" de aquel sangriento General Perón. Por lo pronto, ya vemos los tempranos resultados de la subversión de los valores occidentales y cristianos cuando un niño amaestrado gana las primeras planas con un discurso pernicioso en el que se aplaude la ignominia niveladora.
Pero -entiéndase bien- tampoco faltará mucho para que la furia de la aristocracia pampeana estalle en breve y dura rebelión que pondrá a los cerdos de nuevo en su corral. Cabezas colgarán de las farolas de la Plaza de Mayo, sirviendo de perenne recordatorio para la chusma planera, de lo grave que es rebelarse contra los mandos naturales. Huirán despavoridos los funcionarios de la kohorte korrupta, acosados por piquetes de damas de alta sociedad dispuestas a lincharles sin más ni más, al son extático de las justicieras cacerolas. Los "alumnos" de las "universidades" kirchneristas serán despojados de sus "títulos" y reasignados a tareas de barrio y limpieza, cual corresponde a su extracción social. Millones de viejos parásitos a fuerza de (¿?) jubilaciones sin aporte retornarán al justo infiernillo que consume la vida de quienes no cuentan con sólido patrimonio para sobrevivir. Los bastardillos de las villas quedarán sin asignación, de lo que resultará una aceleración de la tasa de extinción de los individuos sobrantes. En fin, retornará el esplendor de aquella Argentina que era la envidia del mundo civilizado.
Firman:
Teodoro Agustino de los Santos Mártires Justicieros Arrazábal Lynch y Mastronardi
Feliciano Roque Martín de los Ángeles Voluntariosos de la Santa Piedad Conservadora Anchorena Martins
Feldespata Primorosa Avohárquez Maciel de Ylarramendi
María Tiburcia Agustina Bonastre de la Partida Miguens
y otros de menor abolengo.
Años ha, nadie hubiera atrevídose a poner frenos o interponer sospechas respecto de las conductas financieras del patriciado, en implícito reconocimiento de los derechos especiales que nos asisten.
Indignante espectáculo ofrecen por estas horas los medios al servicio de la emperadora, empeñados en criticar a quienes salvaguardaron sus ahorros colocándolos en bancos radicados en Suiza, no haciendo otra cosa que defender el patrimonio ganado con esfuerzo, poniéndolo bajo la protección del mundo civilizado. evitando además el financiamiento del horroroso aparato estatal que oprime la libertad de los argentinos de bien.
¿En qué momento se le ha reconocido a estos politiquillos populistas el derecho de inmiscuirse en la administración de nuestro dinero?
El esbirro cristinista al mando de la AFIP nos ha declarado la guerra al ignorar nuestras prerrogativas, el natural estado de libertad que siempre nos ha asistido en cuanto a los modos de manejar nuestro patrimonio personal. ¿Acaso pretenderán enjuiciarnos? ¿Han perdido la vergüenza? ¿Cuánto tiempo más resistiremos sin hacer tronar el escarmiento y poner en vereda al negraje opresor?
Retuércete en tu tumba, General Bartolomé Mitre, que ahora las clases mejores no son libres de manejar sus dineros al modo que la prudencia recomienda.
No faltará mucho para que los guerrilleros de La Cámpora pretendan mantener trato carnal con doncellas de doble apellido, o que el elemento obrero pretenda poner las sucias patas sobre la mesa de la patronal, tal cual les dictan las oprobiosas "verdades" de aquel sangriento General Perón. Por lo pronto, ya vemos los tempranos resultados de la subversión de los valores occidentales y cristianos cuando un niño amaestrado gana las primeras planas con un discurso pernicioso en el que se aplaude la ignominia niveladora.
Pero -entiéndase bien- tampoco faltará mucho para que la furia de la aristocracia pampeana estalle en breve y dura rebelión que pondrá a los cerdos de nuevo en su corral. Cabezas colgarán de las farolas de la Plaza de Mayo, sirviendo de perenne recordatorio para la chusma planera, de lo grave que es rebelarse contra los mandos naturales. Huirán despavoridos los funcionarios de la kohorte korrupta, acosados por piquetes de damas de alta sociedad dispuestas a lincharles sin más ni más, al son extático de las justicieras cacerolas. Los "alumnos" de las "universidades" kirchneristas serán despojados de sus "títulos" y reasignados a tareas de barrio y limpieza, cual corresponde a su extracción social. Millones de viejos parásitos a fuerza de (¿?) jubilaciones sin aporte retornarán al justo infiernillo que consume la vida de quienes no cuentan con sólido patrimonio para sobrevivir. Los bastardillos de las villas quedarán sin asignación, de lo que resultará una aceleración de la tasa de extinción de los individuos sobrantes. En fin, retornará el esplendor de aquella Argentina que era la envidia del mundo civilizado.
Firman:
Teodoro Agustino de los Santos Mártires Justicieros Arrazábal Lynch y Mastronardi
Feliciano Roque Martín de los Ángeles Voluntariosos de la Santa Piedad Conservadora Anchorena Martins
Feldespata Primorosa Avohárquez Maciel de Ylarramendi
María Tiburcia Agustina Bonastre de la Partida Miguens
y otros de menor abolengo.
Jaja, Casi calcado de cualquier comentario de La Nación.
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