Es al cuete. Ya terminó. Te lo dice Eduardo Fidanza, en La Nación
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Un reto que acentúa el proceso de deterioro, por Eduardo Fidanza
Respetando la consigna de los organizadores, miles de argentinos marcharon ayer en silencio. Los congregó el deseo de esclarecer una tragedia, que retrotrae al país a uno de sus momentos más sombríos. En respuesta, el Gobierno se mostró indiferente: horas antes, la Presidenta habló por cadena nacional para enumerar, a los gritos, logros de gestión y repetir su programa de cóctel de consumo, derechos humanos, nacionalismo político, populismo económico y críticas a la oposición.
A pesar de estos hechos significativos, ayer no fue un día novedoso de la Argentina. Aunque no fuera la intención de sus impulsores, la marcha de los fiscales terminó constituyendo la expresión de un país fragmentado. Una amplia manifestación opositora no partidaria, predominantemente de clase media metropolitana. Y, por sus características, poseyó afinidad con anteriores movilizaciones. En esas oportunidades, los participantes expresaron, con distintos matices, rechazo a las políticas públicas y a las decisiones de los gobernantes.
¿Agrega algo sustantivo la marcha de ayer? Si se observan los antecedentes, la masividad de la protesta no será el punto de inflexión. Las movilizaciones anteriores tuvieron efectos políticos significativos, pero no le arrebataron al oficialismo la capacidad de manejar la agenda. El ciclo vital del kirchnerismo, dramáticamente acotado con la muerte de Néstor Kirchner, continuó su curso hasta la conclusión, prevista para dentro de pocos meses. La marcha de los fiscales es un hito más de este ocaso anunciado. No cambia la historia, Sólo ayuda a apurar un proceso.
Menos mal que uno lee todo, porque de otro modo estaríamos creyendo que la marcha de porteños medio viejos del 18 no le mueve un pelo a Cristina.
Un reto que acentúa el proceso de deterioro, por Eduardo Fidanza
Respetando la consigna de los organizadores, miles de argentinos marcharon ayer en silencio. Los congregó el deseo de esclarecer una tragedia, que retrotrae al país a uno de sus momentos más sombríos. En respuesta, el Gobierno se mostró indiferente: horas antes, la Presidenta habló por cadena nacional para enumerar, a los gritos, logros de gestión y repetir su programa de cóctel de consumo, derechos humanos, nacionalismo político, populismo económico y críticas a la oposición.
A pesar de estos hechos significativos, ayer no fue un día novedoso de la Argentina. Aunque no fuera la intención de sus impulsores, la marcha de los fiscales terminó constituyendo la expresión de un país fragmentado. Una amplia manifestación opositora no partidaria, predominantemente de clase media metropolitana. Y, por sus características, poseyó afinidad con anteriores movilizaciones. En esas oportunidades, los participantes expresaron, con distintos matices, rechazo a las políticas públicas y a las decisiones de los gobernantes.
¿Agrega algo sustantivo la marcha de ayer? Si se observan los antecedentes, la masividad de la protesta no será el punto de inflexión. Las movilizaciones anteriores tuvieron efectos políticos significativos, pero no le arrebataron al oficialismo la capacidad de manejar la agenda. El ciclo vital del kirchnerismo, dramáticamente acotado con la muerte de Néstor Kirchner, continuó su curso hasta la conclusión, prevista para dentro de pocos meses. La marcha de los fiscales es un hito más de este ocaso anunciado. No cambia la historia, Sólo ayuda a apurar un proceso.
Menos mal que uno lee todo, porque de otro modo estaríamos creyendo que la marcha de porteños medio viejos del 18 no le mueve un pelo a Cristina.
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