Que el caso Nisman no salga de las primeras planas/Ricardo Antonio López
Es útil a los intereses del FPV en estos tiempos pre electorales el empecinamiento ciego de los medios de comunicación opositores (y sus satélites, los políticos de la oposición) en mantener a flote tanto la denuncia del fallecido fiscal Nisman como su extraña muerte.
Si estos mequetrefes mediáticos tuvieran 2 dedos de frente, ya hubieran archivado ambos temas, pero su malicia va pareja con su torpeza. No olvidemos que históricamente, no han necesitado de ingenio y planificación: solo bastaba con sublevar a un par de payasos uniformados. Hoy día, el juego de la democracia les resulta extraño, complicado y hostil. De ahí que no le peguen una y el kirchnerismo se encamine a su cuarto período de gobierno, a pesar de los repetidos espectáculos desacreditadores que ensayan con un convencimiento que ya es conmovedor, de tan ridículo.
Y digo esto en vista de la temprana desactivación de las sospechas iniciales, cuando se plantó la noción de un gobierno asesino de ciudadanos que lo denuncian. Es necesario entender que el grupo de ultra anti Ks es compacto pero no muy nutrido y que solo en ese pequeño universo prosperó la estúpida idea de una Cristina Fernández ordenando el asesinato de Nisman. El resto de la población no acreditó nunca esta ruin sospecha.
Y si alguien inocentemente creyó que el gobierno pudo estar directamente inmiscuido en la muerte del fiscal, dejó de hacerlo cuando comenzó a verse que la denuncia era una mamotreto insustentable. Como siempre, desde las usinas desestabilizadoras, desde los despachos donde se manejan radios, revistas, diarios y televisoras opositoras, se subestimó la inteligencia del argentino "común", "medio", ese ciudadano al que erróneamente se tiene por inerme consumidor de bosta desinformativa. No es necesario ser un gran razonador para notar que caída la entidad de la denuncia, caen también los motivos de Cristina Fernández para asesinar a Nisman. Efectivamente, tal cual se dijo desde sectores afines al gobierno, Nisman le resultaba más útil al gobierno vivo que muerto. Un enemigo flojo de papeles debe ser resguardado, no eliminado. Y los argentinos "medios", "comunes", comprendieron eso incluso antes que los "ilustrados" miembros de la supuesta élite cultural que se cree en la cima del discernimiento de las cuestiones sociales y políticas nacionales. Nadie más empecinado que un bruto que se cree inteligente.
Cuanto más se hable y se aclaren ambos temas, más retrocederán las posiciones de los candidatos opositores y más fuerte estaremos quienes avanzamos junto a la causa nacional y popular.
Es, simplemente, que el circo quedó en evidencia. Nuevamente.
Si estos mequetrefes mediáticos tuvieran 2 dedos de frente, ya hubieran archivado ambos temas, pero su malicia va pareja con su torpeza. No olvidemos que históricamente, no han necesitado de ingenio y planificación: solo bastaba con sublevar a un par de payasos uniformados. Hoy día, el juego de la democracia les resulta extraño, complicado y hostil. De ahí que no le peguen una y el kirchnerismo se encamine a su cuarto período de gobierno, a pesar de los repetidos espectáculos desacreditadores que ensayan con un convencimiento que ya es conmovedor, de tan ridículo.
Y digo esto en vista de la temprana desactivación de las sospechas iniciales, cuando se plantó la noción de un gobierno asesino de ciudadanos que lo denuncian. Es necesario entender que el grupo de ultra anti Ks es compacto pero no muy nutrido y que solo en ese pequeño universo prosperó la estúpida idea de una Cristina Fernández ordenando el asesinato de Nisman. El resto de la población no acreditó nunca esta ruin sospecha.
Y si alguien inocentemente creyó que el gobierno pudo estar directamente inmiscuido en la muerte del fiscal, dejó de hacerlo cuando comenzó a verse que la denuncia era una mamotreto insustentable. Como siempre, desde las usinas desestabilizadoras, desde los despachos donde se manejan radios, revistas, diarios y televisoras opositoras, se subestimó la inteligencia del argentino "común", "medio", ese ciudadano al que erróneamente se tiene por inerme consumidor de bosta desinformativa. No es necesario ser un gran razonador para notar que caída la entidad de la denuncia, caen también los motivos de Cristina Fernández para asesinar a Nisman. Efectivamente, tal cual se dijo desde sectores afines al gobierno, Nisman le resultaba más útil al gobierno vivo que muerto. Un enemigo flojo de papeles debe ser resguardado, no eliminado. Y los argentinos "medios", "comunes", comprendieron eso incluso antes que los "ilustrados" miembros de la supuesta élite cultural que se cree en la cima del discernimiento de las cuestiones sociales y políticas nacionales. Nadie más empecinado que un bruto que se cree inteligente.
Cuanto más se hable y se aclaren ambos temas, más retrocederán las posiciones de los candidatos opositores y más fuerte estaremos quienes avanzamos junto a la causa nacional y popular.
Es, simplemente, que el circo quedó en evidencia. Nuevamente.
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