El rigor de tu pasado
De todas las vidas que pudiste haber vivido, esta.
Esta mujer, estos hijos, este barrio,estos recuerdos, este presente.
Esto.
Acaso creas que hubo alternativas,
jugadas buenas que quisiste intentar
y no pudiste o no te animaste a probar.
Por ahí sos de los que piensan que fuiste llevado
por un viento más allá de tus elecciones.
O que en verdad fuiste el maestro de tu destino.
Como si importara.
No interesa, la única verdad es la realidad.
Pasados los años de la fortaleza juvenil
y al final de tu madurez, si es esto o aquello,
no interesa.
Sos lo que sos
y tus circunstancias no varían
por consideraciones filosóficas
respecto de lo que te ha llevado hasta aquí.
Sos exactamente lo que contiene tu memoria
y estás hecho de tu pasado de un modo tan estricto
que no podrías apartarte ni un paso
de su dictado de hierro.
Sos tus recuerdos.
Ellos te llevan,
son tu brújula.
Y tu camino.
¿Quién podría escapar de su propio ser,
hecho de cada instante pasado?
Estrictamente propio, personal, vos por vos.
No hay mucho lugar para disculpas.
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