LLAVES

 Estás como vencido, arrumbado,

en tu rincón echado y triste,

(no diré perro abandonado),

con soledad elegida que destruye,

con esa porfía del lamento

que no para y no drena,

con el corazón en retroceso

y las manos del mendigo

estiradas hacia ninguno.

Completamente ajeno a lo que fuiste,

Vencido y convencido

Seguirás en tu hueco retorciéndote

De un dolor auto infligido,

Plástico, artificial, barato,

Inmerecido como esas flores

De imitación que adornan

La tumba de tanto muerto.

¡Hora de levantarse, amigo!

A juntar los trapos y quemarlos.

Que el olvido no es para la vida,

Es para la muerte.

Que lo peor ya llegó y debe irse.

Que tus recuerdos guardan

la llave de la salida.

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