El hijo del sudor

 Hombre que suda, hombre que vale.

Perdura lo que mucho ha costado,

Brote del desierto, sin riego,

Abonado tantas veces con lágrimas,

Cuidado con manos heridas.

Surge entonces vegetal sin raza,

Duro tallo y hojas gruesas,

Entre piedras y arena brotado,

Huérfano que nadie consuela.

Es lo que el sudor del hombre hace,

El hijo de Juan Ninguno, sin linaje,

Sin cuna, sin madre que le arrulle

Ni mano que le acaricie.

Y cuanto más abandono recibe

mejor el paria bravo prospera.

No pide, no habla, no concede,

Ni se aparta del camino por nadie,

Correoso engendro invencible.

Comentarios