Hombre que resiste
Se lastimó tu vida en el camino
Y seguiste aún
perdiendo sangre.
Caíste,
rodaste, hincaste la rodilla
Y desde el
suelo, herido y terco,
Alzaste la
dura cabeza,
Echaste atrás
el torso,
Un pie
primero y luego el otro,
Ordenaste a
tus huesos levantarse,
Vida que no suplica,
Corazón que
no se inclina.
Te habrán visto
entre el polvo revolcado,
Y quienes no
te conocen
Acaso dijeron
“Está
vencido”.
Y al rato, viéndote
erguido y listo,
Rostro de
guerra, ojos de furia,
Habrán pensado
“¿De qué está hecho?”
De golpe me acordé no de un hombre sino de una mujer. Creo que para las mujeres también vale, ¿no?
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